REPÚBLICA CHECA – GRUPO A
- Rivales en la fase de grupos: Corea del Sur (11 jun., Guadalajara), Sudáfrica (18 jun., Guadalajara), México (24 jun., Ciudad de México).
- Once tipo: Kovář; Coufal, Krejčí, Hranáč, Jurásek; Souček, Sadílek; Provod, Šulc, Karabec; Schick.
- Clasificación: Vía repesca UEFA, venciendo a Irlanda y a Dinamarca en sendas tandas de penaltis.
- Participaciones en el Mundial: 10 (incluyendo las de Checoslovaquia).
- Mejor posición en el Mundial: Finalista (1934 y 1962, como Checoslovaquia).
Tras una clasificación agónica en la repesca, resolviendo sus eliminatorias contra Irlanda y Dinamarca en sendas tandas de penaltis, la República Checa regresa a un Mundial 20 años después.
Un regreso marcado por la resiliencia
El mérito es doble: esta selección tuvo que afrontar el play off en medio de un monumental escándalo de corrupción en el fútbol nacional. La policía investiga partidos amañados en todas las categorías vinculados a una trama de apuestas, y más de cuarenta personas han sido detenidas hasta el momento, entre ellas jugadores, directivos y árbitros.
La llegada al banquillo en diciembre de 2025 de Miroslav Koubek —que con 74 años se convertirá en el seleccionador más longevo de la historia de los Mundiales— ha aportado al equipo orden táctico, experiencia y una fuerte personalidad.
La República Checa llega como tapada, con el objetivo mínimo de superar la fase de grupos y disputar los octavos de final.
Hay una pista numérica para entender cómo lo intentará: ninguna nación europea transformó más situaciones a balón parado en goles durante toda la clasificación, y en el repechaje los tres goles checos en tiempo reglamentario llegaron de jugadas a balón parado.
Cuando no domina el partido, espera su momento, y ese momento suele llegar de esquina o falta.
Patrik Schick, el gran referente ofensivo
La combinación de potencia física, veteranía y jóvenes con proyección hacen de esta una selección incómoda a la que no será fácil doblegar. Su columna vertebral aporta experiencia y determinación con Patrik Schick como referente ofensivo.
Tomáš Souček es el mediocentro esencial que da equilibrio al equipo. A su lado destacan jugadores como Vladimír Coufal, lateral fiable y experimentado, y jóvenes en clara progresión como Lukáš Horníček, Matěj Kovář y Adam Karabec.
El bloque defensivo, con nombres como Ladislav Krejčí, Robin Hranáč y Martin Vitík, aporta solidez.
Patrik Schick, delantero del Bayer Leverkusen, es la principal referencia ofensiva del equipo y el futbolista más determinante del actual ciclo mundialista.
Con su imponente físico, capacidad goleadora y experiencia internacional, ha sido clave en la clasificación checa.
A sus 30 años, afronta la cita como líder natural del equipo y el jugador llamado a marcar la diferencia en los partidos decisivos. No es nuevo en los grandes escenarios: en la Eurocopa de 2021, cuando los checos eliminaron a los Países Bajos y llegaron a cuartos, fue máximo goleador del torneo junto a Cristiano Ronaldo, con cinco tantos.
Fortalezas y debilidades
República Checa es un equipo difícil de vencer porque juega a no perder hasta que encuentra su momento. El esquema táctico 3-4-3 que implementó Koubek les da solidez defensiva y amplía el número de jugadores que participan en el balón parado.
La debilidad es que contra equipos con más talento individual —como México o Corea del Sur— el modelo puede quedarse corto si el gol de jugada a balón parado no llega.
¿Hasta dónde llegará?
República Checa llega sin presión y eso puede ser liberador. El partido ante Sudáfrica es el más equilibrado del grupo. Si lo gana, puede pelear por un segundo puesto.
Si se queda con México o Corea del Sur, mejor aún. Una eliminación en la primera ronda después de todo lo que costó llegar sería una decepción, pero nadie puede pedirle demasiado a un equipo que llegó aquí venciendo en dos tandas de penaltis seguidas.

