El Estadio Azteca de la capital, el Akron de Guadalajara y el Estadio BBVA de Monterrey son las tres sedes elegidas para acoger los choques del Mundial más numeroso de la historia. En particular, en el Banorte (conocido así por razones de patrocinio), se disputarán hasta cinco encuentros. Este gigantesco recinto con capacidad de 87.000 espectadores alargará su leyenda. Escenario de dos finales mundialistas, donde se consagraron leyendas como Pelé y Maradona, y que también albergó el ‘Partido del Siglo’ en 1970 entre Italia y Alemania Federal, tendrá en un octavo de final del 5 de julio su duelo más trascendente en esta edición.
Los otros dos coliseos tampoco son estadios cualquiera. En el estado de Nuevo León hay un recinto con capacidad para 53.500 espectadores. Por su lado, el feudo del Estado de Jalisco, construido en 2007, puede congregar 49.850 personas. Esta última cancha será el marco del Uruguay - España del 26 de junio, a priori uno de los mejores enfrentamientos que se pueden ver en la primera fase.
El público mexicano podrá disfrutar cuarenta años más tarde de uno de los mayores espectáculos del mundo, algo especialmente relevante en una sociedad donde el fútbol tiene un peso enorme. La liga MX suele estar entre los campeonatos con más seguimiento, tanto presencialmente como por televisión. México supera los 132 millones de habitantes. Pocas selecciones garantizan audiencias millonarias como la mexicana. Además, domina el mercado futbolístico en Norteamérica
La tradición futbolística del país asegurará muy buen ambiente, estadios llenos y rituales del partido coloridos. La afición local vive la previa de los partidos como una fiesta: puestos de comida, música, animación… todo en un ambiente familiar y que seguramente permitirá que estos eventos sean de los más animados de todo el torneo. Además, cada ciudad aportará su propio carácter. Mientras en la capital habrá un componente emocional importante, en el norte la necesidad de reivindicarse y demostrar su forma de animar, seguro estará presente. Los duelos de Monterrey o Tigres UANL cuentan con una atmósfera envidiable que probablemente se repetirá en este contexto. Por último, en el estadio de Chivas veremos cómo la tradición local toma peso. El sentimiento de identidad es muy fuerte y eso en el encuentro de los anfitriones ante Corea del Sur del 18 de junio tendrá su importancia.
Javier Aguirre y sus muchachos tendrán una difícil labor al representar a México como organizador por tercera vez en su historia. Buscarán la gloria, sin grandes estrellas, en su novena participación consecutiva en una fase final. En sus dos precedentes como organizador llegaron a Cuartos de final, su techo en este tipo de torneos. ¿Podrán hacer historia también sobre el césped, más allá de su papel como sede?


