MARRUECOS – GRUPO C
- Rivales en la fase de grupos: Brasil (13 jun., Nueva Jersey), Haití y Escocia.
- Once tipo: Bono; Hakimi, Aguerd, El Yamiq, Salah Eddine; Amrabat, Ounahi, Saibari; Brahim Díaz, El Kaabi, Ezzalzouli.
- Clasificación: Primera del Grupo E africano (CAF), con pleno de victorias.
- Participaciones en el Mundial: 7.
- Mejor posición en el Mundial: Cuarto puesto (Qatar 2022).
Proclamada campeona de la Copa de África en los despachos, tras perder una polémica final contra Senegal, y después de alcanzar las semifinales del Mundial de Catar por primera vez en su historia, Marruecos llega al Mundial como una de las selecciones más potentes, no solo de su continente, sino a nivel global.
La máquina de Qatar 2022 sigue funcionando: en la eliminatoria africana fue la única selección que firmó un pleno de victorias.
Una potencia africana consolidada
Sin embargo, lo hace sin el hombre que condujo a este equipo a aquellos logros. Walid Regragui dejó el cargo a menos de 100 días para la cita de este verano, generando una lógica incertidumbre en el entorno.
Mohamed Ouahbi, campeón con la selección Sub-20, ocupó su puesto con João Sacramento como asistente. Sobre ellos recae ahora la responsabilidad de responder a las altas expectativas generadas en el país. Alcanzar los cuartos de final es el mínimo exigido; el sueño, ganar un Mundial.
Otro nombre que tener en cuenta es el de Andrés Iniesta, nombrado director deportivo dentro del plan estructural Marruecos 2030, cuyo objetivo es consolidar el desarrollo futbolístico del país.
Encuadrada en el Grupo C junto a Brasil, Haití y Escocia, la selección marroquí no debería tener problemas para acceder a la siguiente fase.
La base de esta selección es un nutrido grupo de jugadores ya consolidados en Europa, como Achraf Hakimi, referente defensivo, y Brahim Díaz, pieza clave en la clasificación gracias a su gran rendimiento ofensivo, a pesar de que en su club, el Real Madrid, no disfruta de los minutos que desearía.
Otros nombres que vigilar: En-Nesyri, Ounahi, Saibari, El Kaabi e Igamane, todos protagonistas en una fase eliminatoria impecable.
La estrella
El lateral derecho del PSG es la gran referencia de la selección marroquí por talento y liderazgo. Lateral de enorme recorrido, combina potencia, velocidad y calidad ofensiva, y es decisivo en ataque sin descuidar su labor en defensa.
Formado en el Real Madrid y consolidado en el PSG, con el que ganó hace pocos meses su segunda Champions, se ha convertido en uno de los futbolistas africanos más cotizados.
Símbolo del Marruecos que disputó las semifinales del Mundial de 2022, mantiene hoy ese rol por su personalidad y su carácter ganador dentro del campo, aunque su comportamiento fuera de los terrenos de juego lo coloca con frecuencia en el centro de la polémica.
Fortalezas y debilidades
Marruecos es un equipo en constante evolución que no responde al patrón habitual de los seleccionados africanos que combinaban talento individual con desorden táctico.
Como demostró en Qatar 2022 —cuando recibió apenas un gol en sus primeros cinco partidos, pese a haber enfrentado a Bélgica, España y Portugal—, conoce todas las facetas del fútbol. La disciplina defensiva y la capacidad de presionar alto son sus grandes bazas.
El talón de Aquiles sigue siendo la pegada: en ocasiones les cuesta horrores transformar su volumen de juego en goles, lo que puede pasarles factura ante selecciones de primer nivel con un bloque compacto similar.
El cambio de entrenador tan cercano al torneo es la gran incógnita que puede desestabilizar el engranaje que tan bien funcionó con Regragui.
¿Hasta dónde llegará?
En Qatar llegaron a semifinales con el mundo entero mirándolos boquiabierto. Llegar a cuartos de final parece el umbral mínimo para no marcharse con decepción, en un país en el que muchos se animan a soñar con el primer título de la historia para África.
El Grupo C, con Brasil, es el gran partido de la fase inicial. Si superan esa prueba con solvencia, el camino puede ser largo y apasionante.

