Hasta las 2 de esta madrugada hay que estirar el viernes para llegar despierto al partido de La Roja. Incluso La Cultureta del camisado Amón tendrá que dejarle sitio a esa nevera portátil icónica donde Bielsa mira, procesa y fagocita aspectos de este juego del que es gurú atípico y cuestionado. Tóxico, según él mismo se cataloga.
Clausuramos esta fase ante esa Uruguay que no carbura, diario, empates insípidos y jugadores algo desnaturalizados y sin los quilates de otras citas. No muerden, que diría Luis Suárez. Aunque no lo reconozcamos, la web que proyecta selecciones en el cuadro está en los celulares de los nuestros. Quieren combinar, quieren vislumbrar, quieren calibrar qué gallito tiene la cresta más erguida y vistosa.
No muerden, que diría Luis Suárez
Podemos darnos algún cambio, probar alguna variante, pero si la lógica se viste de corto en nuestro vestuario, estaremos en Los Ángeles el próximo jueves dispuestos a eliminar a Austria o a Argelia.
Está siendo una competición astronómica. Todas las estrellas emiten luz potente. Incluso se van retroalimentando en las listas de goleadores y asistentes como si entre bambalinas un guionista confeccionara una trama perfecta. No hemos tenido descarrilamientos ni tampoco grandes irrupciones, quizá Undav en Alemania, Daniel Muñoz en Colombia, Manzambi en Suiza se han ganado ser cromos cotizados.
Aunque el más quieto es Michel Kuka, seguidor conocido como Lumumba Vea (Lumumba vive). Su homenaje petrificado al gobernante congolés que deshizo los grilletes belgas es atracción, seducción y mensaje. Afirma este seguidor colorido en mitad de la grada que el alma de la nación lo alimenta, y los leopardos, en el campo, dicen notar la energía de las raíces, la sangre, la estirpe y la tierra.

