El Rayo recibirá este jueves en Vallecas, en la ida de los cuartos de final de la Liga Conferencia al AEK Atenas, líder de la Superliga griega y principal aspirante al título nacional heleno. "Afrontamos la eliminatoria con la misma ilusión de ganar cualquier partido aunque en este caso todo se magnifica por el escenario. Uno, aunque no deba hacerlo, se va imaginando un futuro cercano en el que puedes acercar a la afición a algo que no ha vivido nunca", señaló Iñigo Pérez, en conferencia de prensa.
La euforia que se vive entre la afición y en el barrio de Vallecas es algo que no preocupa como presión a Iñigo Pérez, para el que "hacer el ejercicio de abstracción es casi una utopía". "No creo que haya que abstraer a los jugadores. Creo que es bueno empaparnos de lo que sucede y volvernos terrenales, por si alguna vez la plantilla pierde lo que es", comentó el técnico navarro, que evitó calificar este envite como "el partido más importante" de la temporada. "Será uno de los más importantes, somos conscientes de ello. Vivo obsesionado con generar recuerdos y que todos nuestros recuerdos habiten en el futuro. Ojalá algún día digamos que ganamos. Por eso hay que dejarse llevar y dar titulares. El partido de mañana lo merece", manifestó.
"El vértigo es para otro tipo de circunstancias. Hay algo añadido que no se pueden obviar, igual que no puede haber estrés. Todo eso hay que convertirlo en alegría y una frecuencia emocional que nos retroalimente. Mañana tiene que ser el lado de las emociones que nos hagan contagiar y dinamizar el partido", dijo. "Tenemos mucha ilusión y ojalá podamos cumplir el objetivo. Creo que es factible, sabiendo la complejidad, ganar la Liga Conferencia. No hay que ocultarse en el mensaje y estamos en ello", subrayó.
Sobre el AEK Atenas, Iñigo Pérez opinó que su dibujo táctico es "bastante claro y el equilibrio es uno de sus rasgos característicos". "Defienden muy bien y en términos de finalización, uno de los aspectos vitales que mañana cobrará el devenir de la eliminatoria, será también importante que seamos sólidos y que el juego no se desmorone fruto de un partido trascendental. Esto debe ser olvidado o por lo menos dejarlo en la despensa de los pensamientos", apuntó.

