El Real Madrid no ha podido conquistar este domingo el título de la Euroliga 2025-2026 después de caer en la final disputada en el OAKA de Atenas ante el Olympiacos griego por un ajustado 92-85, tras un choque que se ha decidido a favor de su rival en los compases finales.
El conjunto que entrena Sergio Scariolo, pese a estar en inferioridad por sus bajas, ha sabido resistir con carácter al equipo heleno y ha tenido opciones hasta el final para intentar levantar su duodécima Copa de Europa, pero le ha faltado acierto en los momentos decisivos del encuentro.
Trey Lyles, autor de 24 puntos, aunque desaparecido en la segunda parte tras anotar 21 en la primera, Mario Hezonja (19, 5 asistencias y 4 robos) y Andrés Feliz (13) fueron los más destacados de un equipo que supo neutralizar a Alexander Vezenkov (12) y Tyler Dorsey (1), pero al que le faltó quizá algo más de Facundo Campazzo y que chocó contra el enorme fondo de armario de los de Georgios Bartzokas, donde el 'MVP' Evan Fournier (20) y Alec Peters (16) asumieron los mandos del ya tetracampeón europeo, muy superior en los tableros (42 a 26 rebotes, 12 ofensivos).
De todos modos, el Real Madrid se aferró a la pizarra y experiencia de Scariolo para tratar de contener al teórico favorito. Pero además de encontrar la forma de minimizar su inferioridad en la 'pintura' ante un equipo más poderoso en ese sentido, seguramente que el Valencia Basket, con intensidad, encontró el necesario aliado en ataque en la figura de Lyles.
El ala-pívot canadiense demostró por qué es una de las piezas codiciadas del baloncesto europeo y las razones de su fichaje por el conjunto madridista con un primer tiempo para el recuerdo con 21 puntos y 5/6 en triple. Agarrado a su inspiración, el once veces campeón continental asustó de inicio a un equipo griego que no arrancó bien y se vio desbordado por el acierto exterior rival (3-15). Sin embargo, despertó pronto, pese a tener a Dorsey poco lúcido, y los chispazos de Vezenkov le permitieron estrechar el marcador rápidamente, aunque sus pérdidas (5) le lastraban al final de los diez primeros minutos (19-26).
El Real Madrid, con la preocupación de las dos tempraneras faltas de Campazzo, no pudo mantener esa efervescencia ofensiva en el segundo cuarto y empezó a sufrir mucho más. Los triples, salvo cuando salían de las manos de Lyles, no entraban, pero aun así fue capaz de no descentrarse y de mantener la delantera en el marcador con mucho sudor, mientras que del banquillo de Bartzokas salían más armas para minar esa resistencia.
Fournier y Peters fueron las más efectivas, con 11 y 9 puntos respectivamente, y con el francés encabezando la reacción del conjunto rojiblanco, moviendo mejor el balón ahora, para voltear el marcador por fin. Un triple del americano encendió las alarmas (44-39), pero de la mano de Lyles, el equipo de Scariolo las logró apagar antes del descanso para mantener sus opciones (46-44).
Resistencia hasta el final
El equipo madrileño necesitaba solventar sus problemas reboteadores, doblado por su rival (20-10) y concediendo siete ofensivos, además de intentar sacar algo 'gratis' desde una línea de tiros libres que no pisó en los primeros 20 minutos. Pero en la reanudación, el ritmo lo volvió a marcar el Olympiacos, otra vez con mucho listón físico, y sabiendo superar que ni Dorsey ni Vezenkov lograsen 'enchufarse' para empezar a llevar la final a su terreno.
Pese a todas las adversidades, el campeón de la Liga Endesa, que ya no tenía tan inspirado a Lyles y que no lograba encontrar las penetraciones de Campazzo, volvió no solo a resistir las embestidas del equipo griego para seguir con vida, sino que, impulsado por la energía de Andrés Feliz, fue capaz de retomar el control del choque con un 0-10 de parcial que obligó a un enfadado Bartzokas a llamar al orden a los suyos. Su defensa, incansable, hacía soñar al once veces campeón con la duodécima todavía a falta de los diez minutos decisivos (61-65).
La tensión se palpaba cada vez más en el OAKA, donde cada ataque empezaba ya a valer su peso en oro y se iba enredando en los dos lados de la cancha, por lo que a menos de cinco minutos todo estaba por decidir, aunque Vezenkov aparecía con un triple que devolvía la ventaja a los suyos (73-71). Hezonja mantuvo la emoción con un sensacional triple (80-80), y aunque el Real Madrid se atascó de forma fatal, tuvo un triple de Feliz para haber igualado a falta de once segundos, pero no entró y la duodécima Copa de Europa se escapó.
