La sensación de volver de las vacaciones suele estar marcada por la tristeza, el enfado y la ambición de querer cambiarlo todo de golpe. Xavier Pirla nos explica que el problema no es tanto el regreso, sino nuestra incapacidad para disfrutar del día a día y aceptar nuestra realidad. No se trata de prepararse con días de antelación, sino de entender que la felicidad no reside solo en el tiempo de ocio.
