Guillermo Carracedo está acostumbrado a perseguir olas por todo el mundo. Ocho veces campeón de España y campeón de Europa de surf, el gallego ha convertido la búsqueda de condiciones extraordinarias en una parte esencial de su trayectoria. Pero ayer se enfrentó a un reto diferente: surfear durante un eclipse total de sol.
El objetivo llevaba tiempo preparándose y terminó convirtiéndose, según ha indicado el propio Carracedo en Por fin, en "una auténtica aventura" y "una odisea". Acompañado por dos fotógrafos y dos personas de apoyo, entre ellas su pareja, se desplazó hasta una playa de la Costa da Morte para intentar conseguir una imagen inédita.
35 segundos de oscuridad total
La experiencia duró apenas unos segundos, pero dejó una escena que Carracedo describe como «muy mágica». Durante los 35 segundos de totalidad, el día se convirtió prácticamente en noche, bajó la temperatura, se levantó el viento y los sonidos del entorno cambiaron.
"Se callan los pájaros, todo queda en silencio", explicó el surfista en la entrevista con Onda Cero. Desde el agua pudo contemplar cómo cambiaba por completo el paisaje mientras intentaba mantenerse sobre las olas.
El reto se complicó además por las condiciones meteorológicas. Una gran nube apareció en mitad del eclipse y el equipo tuvo que decidir si cambiaba de playa o se quedaba. Finalmente optaron por esperar y el cielo terminó despejándose.
El resultado fueron unas imágenes en las que el surfista aparece sobre el mar durante el eclipse, con el cielo y el reflejo de la luz creando una estampa especialmente llamativa. Carracedo asegura que incluso llegó a producirse una combinación excepcional de reflejos de la Luna y el Sol sobre el agua.

Surfear sin poder mirar al sol
Uno de los mayores problemas fue el propio eclipse. Carracedo no podía mirar directamente al Sol mientras surfeaba y tampoco podía utilizar las gafas de protección de forma convencional porque el agua de mar lo hacía todavía más complicado.
"Decidí no mirar al sol", contó. Eso significaba surfear prácticamente de perfil y mirando hacia la orilla, con la dificultad añadida de no poder anticipar visualmente las olas que llegaban.
Más allá de la fotografía final, el surfista destaca todo el trabajo previo: estudiar los partes meteorológicos, localizar el lugar adecuado, desplazarse hasta una zona sin cobertura y mantener el proyecto en secreto hasta el momento de hacerlo público.
"Ha sido mucho lo que hemos tenido que investigar", resumió Carracedo, que considera la experiencia una de las más especiales de su vida.
El resultado ya forma parte de un recuerdo que, según reconoce, conservará para siempre: "Yo creo que nos va a quedar un recuerdo para toda la vida y unas imágenes que también son para toda la vida".
