La historia de Loida Zabala es la de una persona que se aferró al deporte para superar cada piedra que la vida le puso en su camino. Se quedó en silla de ruedas a los once años debido a una mielitis transversa y fue entonces cuando empezó a "levantar pesas" hasta tal punto que, dice, "me enganché a la fuerza". Se enganchó tanto que en Pekín 2008 llegó a competir en halterofilia adaptada en sus primeros Juegos Paralímpicos en los que acabó séptima.
Tras esos llegaron los de Londres 2012, ante los que tuvo que enfrentarse a otro de los episodios más complicados de su vida. Fue víctima de maltrato por la que entonces era su pareja, que llegó a romperle un brazo, pero se recuperó para poder participar en sus segundos Juegos Paralímpicos.
Después vinieron Río 2016 y Tokio 2020, pero unos meses antes de París 2024 recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón con metástasis que frenó en seco su preparación, pero eso no la hizo rendirse y logró poder participar en los que han sido sus quintos Juegos Paralímpicos.
"Cuando haces lo que te gusta lo haces con pasión. No te da por rendirte porque estás disfrutando", explica en 'Por Fin'. Este fin de semana se prepara para volver a competir por primera vez en 2025 y lo hace con el objetivo de conseguir un nuevo récord de España y con la vista puesta en Los Ángeles 2028. "Me encantaría sobrevivir cuatro años e ir a otros Juegos".
