Hace tres años, Machos Alfa irrumpió en la conversación social con una comedia que se atrevía a poner nombre, y humor, a conceptos incómodos como la masculinidad tóxica o el patriarcado. Este 9 de enero, la serie estrena su cuarta temporada, y lo hace, según sus protagonistas, caminando al mismo ritmo que una sociedad que sigue preguntándose qué significa ser hombre en la actualidad.
Fernando Gil y Raúl Tejón visitan Por fin con la sensación de que, aunque sus personajes hayan aprendido algo por el camino, la confusión sigue siendo parte del viaje. "Estamos en un momento histórico en el que la masculinidad, tal y como se había entendido hasta ahora, se pone en duda", explica Tejón. "Las mujeres llevan siglos reflexionando sobre su papel en la sociedad; nosotros no lo habíamos hecho nunca porque se daba por hecho. Ahora nos toca".
La serie no pretende adoctrinar
La nueva temporada lleva ese debate a situaciones aún más extremas. Tras los cursos de deconstrucción de la masculinidad, los protagonistas se enfrentan ahora a campamentos para reconstruir la virilidad. Lejos de ser una exageración puramente cómica, ambos actores confirman que este tipo de espacios existen. "Existen, y la serie lo lleva a un extremo bastante fuerte", apunta Gil.
Uno de los grandes aciertos de Machos Alfa ha sido, desde el principio, el uso del humor para rebajar la tensión de un debate social muy polarizado. "El humor es una de las mejores maneras de quitarle hierro a las cosas y poder hablar de ellas desde un lugar menos tenso", reflexiona Gil. Para Tejón, esa mirada es clave: "La serie no pretende adoctrinar. Pone los debates encima de la mesa y se retira. No es moralista ni da respuestas cerradas".
