Cerca de 270.000 estudiantes de todo el país se enfrentan desde este martes a la nueva Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), la nueva Evau o Selectividad, como también se le conoce.
Los jóvenes que hoy se examinan han tenido delante un nuevo modelo de examen, sin las facilidades que se pusieron desde la pandemia. Esta prueba cuenta con nuevos criterios de corrección unificados, como por ejemplo las faltas de ortografía, que pueden restar hasta un diez por ciento de la nota final. Hay más preguntas prácticas, en un modelo que busca priorizar el pensamiento crítico de los alumnos.
Estos estudiantes están ante unos exámenes que, cuanto menos, ponen los nervios de punta a muchos, y definen su futuro profesional, por aquello de la nota de corte para entrar en la universidad. En Por fin hemos querido saber cuánto condiciona este paso previo a la carrera universitaria con personas que pasaron por lo mismo hace unos diez años.
Diez años después de hacer Selectividad
Alfonso Aguilera hizo Selectividad en el año 2014. Su objetivo lo tenía claro, hacer el Grado de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Para ello debía de conseguir una calificación superior a 12,4 sobre 14. Después de nervios y mucho esfuerzo durante el año, logró una nota de 13,22. Ahora, más de diez años después lo recuerda. "Había tensión y nervios porque la nota de corte era muy alta, pero también tenía la seguridad de llevar un año estudiando", señala.
Actualmente, cursa un doctorado en Biociencias Moleculares en el Centro Nacional de Biotecnología y reconoce que pruebas como esta te enseñan a marcar un objetivo de futuro. "Te marca un objetivo y para eso necesitas un esfuerzo, una preparación. La selectividad te daba una serie de pautas fundamentales para lo que iba a venir".
En el caso de Yaisa Serrano, hace once años que hizo la Prueba de Acceso a la Universidad. "Intentas ir a lo más alto", recuerda. Consiguió una calificación de 12,2 y estudió Periodismo y Ciencias Políticas.
Ahora trabaja en el Ministerio de Sanidad tras aprobar las oposiciones al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Echando la vista atrás, recuerda esa etapa al terminar Bachillerato con nostalgia. "Lo recuerdo con nostalgia, fueron tres días de concentración", ha explicado.
Sobre las dudas que genera el peso de estos exámenes finales, opina que "quizás no habría que concentrarlo en una sola prueba".
En ambos casos, Alfonso y Yaisa se han dedicado a lo que estudiaron, pero no siempre ocurre así. En Por fin también hablamos con Eduardo Marín, que estudió Ingeniería Industrial, pero su vida dio un cambio de rumbo profesional y actualmente trabaja en ventas de la startup tecnológica llamada Shakers.
