En día "flechivo" (que Cupido sigue disparando saetas pese al caer de los años), yo pretendo resistirme a que un beso impúdico y forzado lo condicione todo. Asumo que está difícil. Los cargos, las repercusiones y los prejuicios de cada uno nos llevan a mirar el hecho desde numerosas perspectivas.
A vista de dron, el fútbol español está más descolocado que Europa con Trump con la acción entre Mapi León y Daniela Caracas. El vídeo demuestra como la jugadora del Barça toca, roza, aproxima su mano sobre las partes íntimas de la españolista. Mapi niega contacto, Daniela se siente agredida. Y la mayoría de los y las que tienen que evaluar el suceso se ponen de perfil sin ser partidarios de ninguna de las dos.
¿El beso rubialístico es un punto de inflexión ante este tipo de situaciones? ¿estos gestos que se dan en enfrentamientos son agresiones sexuales o se quedan en demostraciones de mal gusto y antideportividad? ¿hay siempre delito de por medio? Reconozco mis dudas. Salvaguardando siempre que si hay alguien que se siente víctima hay que activar cualquier protocolo y elevar al máximo la comprensión.
Es hora de ser taxativo en esto: el cuerpo de cada uno ha de ser inviolable. Haya o no un balón, un partido de tensión o cualquier momento de pulsaciones altas de por medio. Y desde pequeñitos nos lo han de enseñar para que lo interioricemos como conducta social. Ya no pasa nada por decir: ¿puedo abrazarte, puedo achucharte, puedo acariciarte y darte un beso? Los periodistas sabemos bien que preguntar no es ofender.
Por eso termino interpelando: seleccionador ¿de verdad era necesario colocar a tu hijo en tu staff? Qué seguro que es buenísimo y además recoge la mesa los domingos, pero pensé que estábamos en otra pantalla ya. Iluso de mí.
