EL INDULTADO

Rubén Amón indulta a Rafa Latorre: "Un extraño equilibrista entre la forma y el fondo; un tipo incómodo, valiente y buena gente"

Rubén Amón indulta en 'Más de uno' a su compañero Rafa Latorre, del quien dice ser "un periodista original, brillante, culto, ameno, sensible y divertido".

Rubén Amón

Madrid | 15.09.2021 10:27 (Publicado 15.09.2021 10:24)

Procedo al indulto de Rafa Latorre, de los Rafa Latorre de toda la vida, pues ha venido a saberse entre el azar y el azahar en un hermoso cortijo de Córdoba que nuestro colega proviene de un linaje de cuatro generaciones cuyos patriarcas se llaman igual y hasta ejercían el mismo oficio de médicos.

Nuestro Rafa Latorre ha contravenido la tradición. Y es posible que hayamos perdido un médico, pero hemos ganado un periodista. Y no cualquier periodista, sino de aquellos que hubieran firmado el juramento hipocrático. Nada que ver con al hipocresía, sino con la responsabilidad. Con la integridad. Y con la discrepancia hacia las etiquetas. Tan difícil es catalogar a Latorre que ni siquiera está adscrito a la tribu agotadora de los periodistas gallegos arraigados a Madrid. O desarraigados, de tanto que necesitan evocar sus orígenes como pretexto de unas timbas irresponsables.

Es difícil permanecer no alineado en la precariedad de la profesión y en la proliferación de impostores, pero Latorre conserva la ingenuidad de un chaval, la curiosidad de su hija Blanca y la vocación con que se alistó en la Universidad.

Si alguien tiene que condenarme al banquillo, prefiero que sea Latorre

No vamos a mencionar los pasajes oscuros que conocimos en sus nupcias, acaso una melopea en las fiestas del PCE y una devoción inaceptable al subcomandante Marcos, pero los pecados de juventud -quien no fue rojo no tuvo corazón- han prescrito, merecidamente sepultados por la cualificación de un periodista original, brillante, culto, ameno, sensible y divertido. Un extraño equilibrista entre la forma y el fondo. Un tipo incómodo, valiente. Y buena gente.

Seguro que Latorre está pensando en que este indulto predispone su destitución. O que trato de ahorrarme el regalo de boda. O que he tenido en cuenta el consejo de un veterano colega: cuidado con Latorre que está postulándose con fuerza en el cortijo de Alsina.

Discrepo. Latorre no pertenece a la categoría del arribista ni del conspirador. Pero si alguien tiene que condenarme al banquillo y a la compaña de las viejas glorias, pues francamente, prefiero que sea Latorre.

Un periodista de mucho futuro. Que es lo que decía Butragueño de cualquier delantero dispuesto a hacerle la competencia. Porque el presente era siempre él.