EL INDULTADO

Rubén Amón indulta a Carlos Alsina: "A Alsina se le respeta y se le teme, no vaya a hacer preguntas incómodas"

Rubén Amón indulta a Carlos Alsina tras el premio al Mejor Periodista del Año 2020 que la Asociación de la Prensa de Madrid le ha otorgado, por, entre otros motivos, ser un "profesional con una extraordinaria capacidad de comunicación".

ondacero.es

Madrid | 13.01.2021 11:35

Espontáneamente obligado. Y voluntariamente constreñido, procedo al indulto de Carlos Alsina. Mejor periodista del año en 2020, porque así lo ha decidido la Asociación de la Prensa de Madrid.

Y no vamos a discutir la lucidez del tribunal, su clarividencia. No ya porque una lectura irónica de los argumentos del jurado -la eufemística mención a la veteranía, por ejemplo- podría causar represalias a este humilde cronista, sino porque el premio al amado líder nos ilumina a los demás. A los que estamos más cerca. A los que más tiempo pasamos a su vera. Con bolígrafo o sin bolígrafo.

Y no estoy diciendo que el premio me lo hayan dado a mí, pero no vamos a negar mis contribuciones. Que además no ponen en entredicho los méritos del premiado. Simplemente reconocen la abnegación de la cuadrilla.

Le doy las gracias a la APM a título vicario. Y se las doy al premiado, no por las razones que le otorga el jurado, sino por las que no se mencionan. La sensibilidad. El instinto, La integridad. El escrúpulo informativo. Y el mérito que supone mantenerse en una posición no alineada cuando el debate, la crispación y la polarización reclaman posiciones militantes y fervorosos rapsodas.

Aclaro que no estar alineado no significa no estar comprometido con las obligaciones de la profesión. Todo lo contrario, significa conservar un espíritu crítico. Y recordar al Gobierno, por ejemplo, sus obligaciones con la transparencia y con la verdad. Sea Rajoy el presidente. O sea Pedro Sánchez, cuya última entrevista en Más de Uno se remonta a octubre de 2019.

Más tiempo lleva sin venir Iglesias. Porque a Alsina se le respeta y se le teme, no vaya a hacer preguntas incómodas. Ni a poner un espejo al invitado que malogre el almíbar del retrato oficial.

Llevo diez años en las estribaciones de Alsina. Y no estoy reclamando el premio por ósmosis, sino agradeciendo la experiencia. Y sintiéndome representado en una manera de ejercer la profesión que se parece mucho a la que desempeñan Morodo, Anabel y Antonio Caño.