Lo más fascinante de esta aventura ya no es cómo llegaron las joyas a la caja fuerte, sino que clase de peripecias habrá hecho Zapatero para tratar de justificar. A qué satrapías habrá llamado en busca de un justificante, un recibo… algo… a las puertas de qué palacios orientales habrá llamado… a las profundidades de qué minas africanas habrá descendido para poder llegar ante el juez con una explicación verosímil acerca de cómo se hizo con semejante ajuar.
El hallazgo es del 19 de mayo. ¿Se acuerdan? Entra la UDEF en el despacho y ve la caja fuerte. Pide la llave y la secretaria Gertrudis dice que desconoce dónde esta. Llaman a los técnicos para revienten la caja y entonces la memoria de Gertrudis milagrosamente se recupera y entrega la llave.
Desde entonces y hasta la tasación se ventilan una serie de mentiras, siempre mediante portavoces, como este Luis Arroyo que pone su crédito al servicio de un trola. La tasación de Ansorena se conoce el 11 de junio. Le dan a las joyas un valor de 1.300.000 euros.
Desde entonces se viene demorando una explicación, porque Zapatero necesita tiempo.
Necesitaba tiempo el 23 de julio, que es de cuando es esta entrevista. Hoy es 22 de septiembre, dos meses después… y el juez se ha cansado de esperar, de manera que José Luis Calama ha dicho que esta aquí y le ha comunicado a la defensa de Zapatero que tiene 3 días para aportar toda la documentación que obre en su poder acerca del origen de la joyas.
Ha hecho algo más, que es someter los zafiros y los diamantes a una nueva tasación, lo hará la joyería Yanes.
Esto de las joyas es lo más espectacular, si quieren lo más deslumbrante de un caso en el que Zapatero tiene asuntos mucho más graves de los que preocuparse. El principal es que toda la cúpula de Plus Ultra le ha dejado por mentiroso ante el juez y ha ratificado que José Luis Rodríguez Zapatero era un conseguidor de dinero público y no un intelectual que ponía su experiencia al servicio de muy bien remunerados trabajos de asesoría.
Según estas declaraciones, Zapatero cobró comisiones a cambio de lograr el rescate público de una compañía que no era estratégica para España y que estaba quebrada. Así que fue cómplice necesario de un saqueo de dinero público en los tiempos trágicos de la pandemia.
Luego está lo de sus hijas, que entiendo que será lo más doloroso. Las lobas, como las llamaba su secretaria.
Desde luego, si siente en el pecho la opresión de la culpa, es comprensible. De un padre se esperan buenos consejos para sus hijas. Y, presuntamente, meterlas en un entramado societario que sirve para ocultar el pago de comisiones por un rescate público no es un buen consejo. Como tampoco lo es pedirles que emitan facturas falsas para justificar un trabajo que no han hecho.
Pero. Aquí el pero es importante. Las hijas de Zapatero además de hijas de Zapatero son las ciudadanas Alba y Laura, dos mujeres de más de 30 años, que estaban haciendo un negocio fenomenal en el sector del diseño gráfico y que como mujeres adultas y en pleno uso de sus facultades han de responder por su actos. El instructor ha citado a la hija mayor, Laura, el 30 de noviembre a las 9.00, y a la menor, Alba, a las 12.00.
En la resolución por la que anunció su imputación, el instructor apuntó a que la sociedad Whathefav, que las hijas de Zapatero administraban de forma solidaria, tenía un "papel instrumental en la canalización, ocultación o facilitación de operativas relevantes para los hechos".
O sea, que si cobraban cifras mareantes por maquetar unos informe no es porque Whatthefav fuera el beluga de la maquetación, el Tiffanys del diseño gráfico… no es porque iluminasen los manuscritos de Zapatero para Julito como si fueran el hermano Berengario, con pan de oro y lapislázuli de Pakistán… sino porque era la forma de blanquear la mordida.
La otra decisión judicial de estas horas recientes ha vuelto a movilizar a los ministros.
Se confirma la causa contra Begoña Gómez
Que se produzcan ataque contra los jueces desde el Consejo de Ministros no tiene ya nada de innovador. Entre las convenciones democráticas que se han roto durante este mandato está la de respetar las decisiones judiciales y confiar en la acción de la justicia. Hemos oído y leído a ministros del Reino de España, llamar prevaricadores, con todas las letras, a magistra dores.
Lo que no hemos visto pero se está investigando son cosas aún peores, como las que denuncia la juez Biedma, que instruyó el caso del hermanísimo, del condenado David Azagra, y que se ha personado en el caso de las cloacas por la persecución mafiosa que habría sufrido por parte del sicariato de Cerdán. Según denuncia, recurrieron a clanes de la droga para intimidarla después de recabar información sobre ella y su familia.
El juez Peinado ha tomado un última decisión antes de jubilarse el domingo. Ha decidido a un paso del retiro enviar a juicio a Begoña Gómez por malversación y tráfico de influencias, ambos delitos cometidos tras la llegada de su marido al poder. ¿Se juzga a Begoña Gómez por ser la mujer de Pedro Sánchez? Hombre, claro. Si su marido no fuera presidente no habría podido construirse una carrera académica de forma artificial, no le hubiera ido a ofrecer una cátedra extraordinaria el rector de la universidad a su casa, ni Google, Indra y Telefónica habrían trabajado gratis para ella.
Será juzgada mediante un jurado popular. Que antaño se consideraba el summum del progresismo judicial y que ya no lo es. Ahora es justicia reaccionaria. Lo innovador de la reacción del Gobierno ha sido un ataque preventivo a los miembros del jurado que aún no han sido elegidos. O sea, se suele decir que uno de los problema del jurado es la presión ambiental a la que pueden verse sometidos. El Gobierno ha decidido señalarlo antes siquiera de que sean elegidos. Para que se vayan preparando para lo que viene.

