Donald Trump es un pato cojo y a la pata coja se va a pasar los próximos dos años larguísimos que le quedan en la Casa Blanca.
Ayer lo pudieron escuchar aqui en Más de uno. La que ha sufrido en la elecciones de mitad de mandato no es un derrota más, ni la típica corrección del votante americano para limitar el poder federal. El resultado de las midterm es toda una impugnación de la política trumpista y muy en concreto de la política económica. Así que hoy Trump se enfrenta al problema más grave al que se puede enfrentar un populista, que es no ser popular.
Cuando el resultado es tan inapelable difícilmente lo puedes poner en duda. El Partido Republicano ha perdido en lugares donde no perdía desde antes de la Segunda Guerra Mundial, como Kansas y especialmente dolorosa es la derrota en el que era su Camelot, Texas.
Bien y ustedes dirán, por qué hablamos hoy de esto si ayer ya contamos los resultados. Bien, porque hoy han comparecido las consecuencias. El trumpismo empieza a tomar posiciones para el relevo y en la división empieza a emerger como alternativa, como un trumpista más trumpista de lo que Trump ha sido en este mandato, el vicepresidente JD Vance, que siempre fue contrario a la guerra con Irán y que ahora culpa al conflicto de haber disparado el coste de la vida de los americanos y haber desplomado la popularidad de esta administración.
Es decir, que el cuestionamiento de Trump es ya público y eso en un modelo cesarista y autoritario también es complicado. Donald Trump da acuse de recibo.
Por qué les decíamos que Trump ha sido derrota sobre todo por la economía y por qué el cuestionamiento se produce precisamente desde el trumpismo más esencialista.
Porque la promesa de Trump era la de aplicar un aislacionismo en política exterior, renunciar al papel de gendarme mundial que propugnaban los neoconservadores y forzar mediante una política comercial brutal una nueva edad dorada de la industria en Estados Unidos.
Trump ha fallado a su promesa. Ha hecho exactamente lo contrario de lo que había prometido: se ha enredado en una guerra en Oriente Próximo, al otro lado del mundo, que ha disparado el coste de la vida de los americanos y su política de aranceles, frenada por la Justicia, no ha desatado una nueva era de industrialización.
Eso explica que en el corazón del cinturón del oxido, que es Michigan, haya ganado un candidato tan inverosímil como el musulmán Abdul El Sayed.
Bueno… el castigo es total… estas no son unas elecciones más. Aunque sí tiene algo en común con otras elecciones mitad de mandato y es algo que ocurre en las grandes democracias, en las que primero se limita a los gobiernos, por decidida que sea su vocación autoritaria, y que se les castiga en las urnas cuando descuidan el interés general o fallan a su promesa.
Esta declaración de Albares es fabulosa. Yo no sé quién se la habrá escrito, ni si ha conservado el trabajo. Pero si parece uno de esos discursos escritos para el aprovechamiento político de la oposición de unas elecciones en Estados Unidos (esto es muy habitual).
Si ocurre lo mismo en España, es decir una ola de impugnación se lleva por delante al gobierno por sus políticas. Si ocurre lo mismo en España… Pero bueno, para confusos, contradictorios y provocadores de autolesiones, el discurso de Pedro Sánchez para dar la bienvenida a los asistentes a la cumbre iberoamericana.
Hoy hay una gran cita diplomática en Madrid. Bueno, gran cita. En realidad, no tan gran.
Y ya se puede hablar de un fracaso de Albares. Porque la cumbre iberoamericana, más que una cita para el encuentro entre ambos mundos con el liderazgo de España, se va a convertir en una cita incomodísima para el Gobierno… primero porque si su intención era reflotar la cita, darle la importancia y el relumbrón de otros tiempos, no lo ha conseguido.
Luego porque quienes acuden son aquellos líderes precisamente a los que Pedro Sánchez desairó o despreció en sus investiduras, a las que no envió ni siquiera al ministro de Exteriores. Esto también es un desdoro para el Rey, que tuvo que ir acompañado de un secretario de Estado… Felipe VI que suele ser el daño colateral de estas refriegas diplomáticas.
Ayer le dio plantón Javier Milei, que se pasa el día en España de desplante en desplante. Yo creo que ya es una vecino más de Chamberí. Hace unas horas decidía no acudir al acto previo de inauguración. Sí ha mantenido una reunión con Santiago Abascal. Ayer nos decía Abascal… Será una reunión física no una videollamada, que no nos digan que estamos imitando a Torrente.
Hoy sí va a coincidir físicamente en la sesión plenaria que se va a celebrar en la Galería de las Colecciones Reales con Pedro Sánchez, al que en su visita más reciente… llamó "corrupto", "dictador" y "ladrón". Pedrito, le llama. ¿Veremos la imagen de ambos líderes departiendo?
Desde luego, si Sánchez se pone exquisito no va a tener con quien hablar, porque los supuestos aliados de Sánchez en el continente americano, los faros del progresismo que según Sánchez aún iluminan iberoamerica, que son Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, han preferido no venir. Con lo que él se queda surfeando la ola conservadora iberoamericana de la que viene alertando, y a la que no ha dispensado ningún gesto de amistad o distensión.
Y ahora el paradójico y contradictorio discurso del que les hablaba.

