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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Si Sánchez tuviera que dimitir por lo que hicieron Chaves y Griñán, Casado no ganaría para dimisiones"

¿Y el dinero dónde fue? Si nadie se lo llevó, qué fue de la pasta.

Carlos Alsina
  Madrid | 20/11/2019

Todo lo que pasó ayer, desde que se conoció la condena a Griñán, Chaves, Zarrías, Guerrero por el caso de los ERE estaba cantado que pasaría. Sobre todo, que el PSOE diría que a diferencia de Bárcenas o de Correa, ni Chaves ni Griñán ni Magdalena Álvarez se llevaron un euro a su casa.

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De buena mañana ya estaba José Bono en este programa poniendo el acento en que no se enriquecieron.

Y a media mañana tomó el relevo el señor Ábalos para destacar, como si fuera lo principal, que el dinero no se lo quedaron ellos.

Qué fijación la de Ábalos ayer en comparar los ERE con la Gürtel y lo de su partido con lo del partido de enfrente. Con lo fácil que habría sido lamentar que su partido corrompiera la administración andaluza para hacer posible que 680 millones de euros llegaran a las manos que no debían.

¿A qué manos? Si no se enriquecieron Griñán y Chaves –--que ningún juez ha dicho que lo hicieran--- quién se quedó el dinero entonces? ¿Qué caso es éste en el que 680 millones se malversan sin que nadie se beneficie económicamente de lo malversado?

La sentencia de ayer corresponde a la pieza principal del caso de los ERE. La pieza política. La que ventila si la cúpula de la Junta de Andalucía, que era la cúpula del PSOE, fue responsable de que el dinero se malversara. Hay otras piezas del caso que aún no han sido juzgadas. Por ejemplo, la que trata sobre las empresas que recibieron las ayudas ilícitas, los intermediarios que las movieron, los intrusos, el chófer de Guerrero que pagaba copas y coca (presuntamente) y el conseguidor Juan Lanzas, el que tenía dinero para asar una vaca.

Igual usted recuerda cómo empezó su declaración el señor Guerrero, ex director general de empleo (el golfo, según el PSOE) en la comisión parlamentaria hace siete años.

Jovial, que no putero. E igual también recuerda lo siguiente que dijo, cuando le preguntaron cómo pudo mover él tan alegremente tanto dinero.

Porque entonces aún no estaban imputados los superiores de Guerrero en la jerarquía de la Junta: los consejeros y el presidente autonómico que, según la sentencia, aprobaron el procedimiento para usar dinero público sin controles. El fondo ‘pormisco’, que lo llamaba Guerrero: por mis cojones.

Los de arriba, Chaves, Griñán, Zarrías, Magdalena Álvarez, no metieron la mano ellos pero abrieron la caja en la que metieron la mano otros. Y no otros cualesquiera, otros que habían colocado ellos y que estaban bajo sus órdenes, y su supervisión, directa. Eran ‘plenamente conscientes de la palmaria ilegalidad de sus actos’, como dice el tribunal, porque estaban avisados por el interventor y el gabinete jurídico.

Dice Ábalos que no es un caso del PSOE. Sino de la Junta. Lo dice como si eso lo hiciera más llevadero, cuando es justo al revés. Precisamente porque es un caso de la Junta (de la Junta del PSOE) es una condena grave. Se condena a dos gobernantes autonómicos por lo que hicieron como gobernantes. Dos gobernantes del PSOE.

No es un caso de financiación irregular del partido, es verdad. Pero eso no significa que no le afecte. Durante cuarenta años el PSOE y la Junta de Andalucía fueron, como usted sabe, una misma cosa. El PSOE eran Chaves, Zarrías y de ahí, para abajo. La Junta eran Chaves, Zarrías y de ahí, para abajo. Luego heredó Griñán, el partido y la Junta cuando Zapatero se llevó a Chaves a Madrid para quitarle los galones. El PSOE era Griñán y la Junta era Griñán. O sea que sí, es un caso del PSOE.

Decíamos ayer: claro que Gürtel y ERE son distintos en muchas cosas. Pero desde ayer el PSOE tiene a los dos hombres que presidieron el partido entre el 2000 y el 2014 condenados por delinquir, prevaricador el uno, malversador el otro. Y frente a ello, en esta competición ridícula que tienen los dos grandes partidos por ver quién se corrompió más, el PP puede alegar que ninguno de sus presidentes ha sido condenado nunca. Rajoy pagó la condena política, y Aznar, la de haber sido bajo su mandato cuando creció la Gürtel. Pero tener a dos presidentes del partido condenados no debería despacharlo con tanta alegría el señor Ábalos. Y no debería haberse quedado muda Susana Díaz.

Y no, no tiene que dimitir Sánchez. Es ridículo pedir, por los ERE, la dimisión de Pedro Sánchez. Ni era él quien dirigía el PSOE entre 2000 y 2010 ni fue él quien intentó tapar, encubrir o torpedear la investigación que afectó a Chaves y a Griñán. Dijo confiar en su inocencia, es verdad. Le quitó hierro a los ERE, es verdad. Se podrá discutir la solidez de sus razones para emprender el descabalgamiento de Rajoy forzando la interpretación de la sentencia de la Gürtel, eso también es verdad. Pero si Sánchez tuviera que dimitir por lo que hicieron sus antecesores en el PSOE, Pablo Casado no ganaría el hombre para dimisiones. Aquí que cada uno pague, y responda, por lo suyo.

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