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Monólogo de Alsina: "Soñé que despertaba y Margarita, a mí, tampoco me aplaudía"

Personajes dispares aparecen en los sueños de Carlos Alsina, desde Margarita Robles a Pedro Sánchez pasando por Marta García Aller o David de Jorge...

Carlos Alsina

Madrid |

Carlos Alsina en el estreno de la temporada 2026-2027 de Onda Cero/ Gabriel García Aguilar

Esta noche soñé que despertaba.

Y Margarita, a mí, tampoco me aplaudía. Le pregunté al presidente y dijo: 'Ella es muy suya, pero sigue siendo muy mía'. Le afeé el posesivo porque ninguna persona es propiedad de nadie, salvo doña Rogelia, que era de Mari Carmen. Rio el presidente como ríe cuando algo no le hace gracia. 'Ahí lo tienes', me dijo, 'resistir es rodearse de monchitos'.

Desvelado, abrí la nevera y se me apareció un tertuliano. '¡Pájara, pájara!', voceaba, '!a Margarita la llamó pájara!'. ¡Para pájara, la del presidente!', me salió decirle en un acto de opinador reflejo del que estuve arrepintiéndome el resto del sueño. 'Has recaído', decía la voz de mi conciencia, menos severa que compasiva.

En la radio, Marta García Aller revelaba que este verano se le volvieron a morir las plantas. Lo contaba con empatía hacia todos los propietarios mustios de plantas muertas. Me pareció que se justificaba: 'He hecho mudanza este verano', decía, 'y las plantas no lo lograron'. Me alivió recordar que no tiene gato, ni perro, ni peces que, como las plantas, expiran si no tienen agua. Al equipo siempre le faltó mano con las plantas. Amón tuvo una vez un cactus. En navidad le ponía una bombilla para engañarlo. Dudo que siga vivo porque de él nos habló en la temporada quince-dieciséis y no volvimos a tener noticia.

De pronto descubrí que yo también había hecho mudanza y tenía el salón lleno de cajas. Cada una tenía su letrero escrito con rotulador gordo. Guiones antiguos, grabaciones antiguas, camisas antiguas, corbatas antiguas. 'Se te ha quedado todo antiguo', me decía yo a mí mismo mientras el pelo se me ponía aún más blanco. En la caja más grande decía: 'Historias antiguas'. La abrí y estaba hasta arriba de historias que son muy cortas, ya verán. La más breve ocupaba apenas la parte de atrás de un ticket de gasolinera. Preguntó el discípulo: 'Maestro, ¿qué es más fácil descubrir, la verdad o la mentira?' 'La verdad', respondió el maestro. 'No me mienta'. '¿Lo ves? Ahí tienes la respuesta'.

La verdad es que contar sueños tiene riesgos. Las personas con las que has soñado pueden tomárselo a mal y adiós Palomo… Paloma. Probé a dormir con antifaz para no reconocer a las personas con las que me encontrara, pero Abascal, al verme, pensó que era carnaval y se disfrazó de moderno. Me pareció que Espinosa iba de monja, pero no podría asegurarlo. La barba engaña.

Al volver a la cocina, David de Jorge había colgado el delantal y ejercía de crítico literario y profesor de historia. Aleccionaba a un estudiante, cucharón en ristre, sobre el significado que en Castilla se le daba al término ‘vizcaíno’ en tiempos de Pánfilo de Narváez. Tuve una revelación y entendí que el delantal era una armadura. No de Pánfilo, sino de Robin. Le dije: 'Te he descubierto, tú no eres cocinero eres un sabio'. Y él me respondió: 'Alsinetti, soy una caja de sorpresas'.

Una señora se me había colado en casa usando una escalera de mano para asaltar el balcón. 'Señora, que esto no es el Louvre', le dije. En francés. Y ella, sin inmutarse, preguntó: 'Este, ¿por qué te llama Alsinetti?' Yo me encogí de hombros. Dije: '¿Y por qué no?' Cada cual debe ser llamado como a los demás les parezca oportuno. A Feijoo sus apóstoles le llaman presidente para que parezca que ya gobierna algo. Este programa, por ejemplo, se llama Más de uno. Aunque nosotros lo llamemos, cuando dan las diez, Más de uno II.