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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Lo único bueno de tener a Otegi delante de una cámara es que él hace imposible su blanqueamiento"

Mire, yo no creo en los apagones informativos. Ni en pretender que Arnaldo Otegi deja de existir porque el día que Televisión Española lo entrevista yo voy y apago el televisor.

Carlos Alsina
  Madrid | 27/06/2019

Uno pone el canal de televisión que quiere —sólo faltaría— y si le parece inaceptable que la televisión pública saque a Otegi hace muy bien en no verlo. Pero en los medios no salen sólo buenas personas entrevistadas por su contribución al bien común. El periodismo también es interpelar al inmoral, al condenado, al enemigo del bien público para ponerle ante el espejo de lo que es.

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Un tipo que, a estas alturas, sigue llamándole ‘violencia armada’ al terrorismo de ETA y ‘acción armada’ a hacer explotar un coche bomba en una casa cuartel se retrata solo. Lo único bueno de tener a Otegi delante de una cámara es que él hace imposible su blanqueamiento. A Otegi sólo hay que verle y oírle para no poder olvidar lo que es. Y para no olvidar que es lo que es porque ETA existió. Y de ahí sale esta obsesión suya por prohibir a los demás la memoria histórica. La ley de la memoria histórica de Otegi dice que el pasado se tiene que silenciar. El pasado reciente. Que es el que él, y tantos como él, se ocuparon de que existiera y se ocuparon de que siguiera existiendo en beneficio sólo de ellos mismos y envenenando una sociedad.

Otegi existe, salga o no en Televisión Española. Otegi dirige un partido político. Y es lo que es: un tipo que encontró en el terrorismo su forma de vida, que chupó del bote de las subvenciones públicas cuando Batasuna, brazo propagandístico de ETA, aún estaba en las instituciones; que se travistió de profeta de la no violencia cuando vio que mientras hubiera terrorismo a él se le acababa el chollo de la política. No encontrarán en sus palabras nunca una condena del terrorismo por convicción, por razones morales, por dignidad. Lo suyo siempre fue otra cosa. El terrorismo empezó a estorbarle a Batasuna porque le impedía seguir mamando de la subvención. Puro cálculo sin asomo alguno de consideraciones éticas. Aquí, el prenda.

Aquí, el prenda que nunca dejó de servir al blanqueamiento de la banda etarra y que aún hoy sirve a ese objetivo con el discurso inmoral que sigue haciendo, justificando a sus colegas matarifes y haciéndoles pasar por víctimas, también ellos, del supuesto conflicto político.

Otegi siempre fue un desahogado. Un caradura. Y un inmoral.

Bien está comprobarlo ahora que la portavoz del gobierno predica que todos los partidos son legales y legítimos. Bildu será legal, pero viene de lo que viene y tiene al frente a este individuo que dice todo el tiempo violencia armada y ecuación política de Euskal Herría. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, Arnaldo, maquíllate.

Otegi es un ex presidiario, con antecedentes penales, condenado por terrorismo hace sólo siete años (siete años, no siete siglos) e inhabilitado para desempeñar cualquier cargo público hasta el 2021. Él es la expresión máxima de quienes han vivido, viven y pretenden seguir viviendo de lo que ETA fue y de lo que ETA hizo. Vivió y pretende seguir viviendo de que sus colegas mataran.

Muy blanqueado no salió de su entrevista en Televisión Española.

Sí dejó un mensaje que habrá de sopesar la Moncloa. Cada vez que en adelante se hable del posible apoyo de Esquerra a la investidura de Sánchez (o de que esa investidura dependa de Esquerra) debe entenderse que decir Esquerra es decir Bildu. Van en la misma frase porque van juntos.

Si acaban siendo los votos de Esquerra los que hacen presidente a Sánchez, serán también (no se pueden separar ya) los votos de este individuo que al terrorismo lo sigue llamando lucha armada porque para él nunca fue terrorismo.

A Pablo Iglesias esto de la investidura de Sánchez va a dejarle tarumba. Éste es Iglesias hace dos semanas, después de verse por primera vez con su compadre Sánchez. Y éste es Iglesias ayer, 24 horas después de volver a verse con Sánchez.

Éste es Pablo cuando decía que Albert Rivera era el mayordomo del Ibex35 que haría lo que le mandaran. Y éste es Pablo ahora, poniéndole velas naranjas a Rivera para que siga atrincherado en él no es no aunque el Ibex35 le ordene que se abstenga porque sólo así Pedro tendrá que entregarse a él.

Si en cuarenta años no se hubieran protegido los servicios públicos ya no habrá servicios públicos.

Hace dos meses, recién celebradas las elecciones, empezó a explicarnos a todos Pablo Iglesias que su negociación para el gobierno de coalición sería larga, secreta y sometida a todo tipo de presiones por parte del sistema, los poderes económicos, la prensa, la conjura universal contra Podemos, con tal de impedir que Sánchez forjara la gran alianza de izquierdas al servicio de la gente, el pueblo, la ciudadanía y no sé qué más. Dos meses después cabe decir que ni la negociación ha sido larga (no ha habido, de hecho, negociación), ni el PSOE ha querido que fuera secreta (han filtrado cada cita con la versión de parte correspondiente para dejar a Iglesias por un ambicioso sin medida que sólo piensa en pisar moqueta oficial), ni ha habido necesidad de que nadie presionara a Sánchez para que no se diera un baño morado porque es Sánchez quien no se deja amoratar.

El mejor resumen de la última cita de Pablo y Pedro en la Moncloa la dio ayer la persona que, además de ellos dos, mejor conoce lo que allí se dijo: la colíder de Podemos, y compañera de chalet de Pablo, Irene Montero.

Tan cierto es esto que reveló ayer Montero —el plan Sánchez para conseguir la investidura en septiembre y con la abstención de Ciudadanos y el PP en lugar de casarse con Podemos— que puso tono de no me lo puedo creer Adriana Lastra cuando le preguntaron los periodistas.

Pues sí parece que es la realidad, sí. Y la pareja Montero-Iglesias, que se siente toreada (no tomada en serio) por el compadre Sánchez ya baraja hacer lo que ha hecho siempre que ha tenido un asunto delicado entre manos: pasarle el muerto (o la pelota) a los inscritos y las inscritas. Que sean ellos los que digan que con este Pedro altanero que prefiere a la derecha no se puede contar. Que lo invistan otros. Y si hay que ir a elecciones de nuevo, pues se va.

Dos meses ya desde las elecciones y el candidato a la investidura sólo ha convencido para que le voten a los del PNV y al diputado de Revilla. O con negociador es un zoquete o es que está poniendo poco empeño en amarrar nada. Ya llegará septiembre, como le llegó septiembre a Rajoy en 2016. Ya llegará septiembre y en el tiempo de descuento para las elecciones generales reventará Rivera, reventará Casado o los harán reventar. Hasta hoy Sánchez ha ido engordando su leyenda de que incluso lo que le sale mal le acaba viniendo bien. Que le siga saliendo la carambola empezaremos a verlo después del parón estival.