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EL MONÓLOGO DE ALSNA

En días como éste, el primero que hace huelga es el rigor

Les voy a decir una cosa.

“La huelga general ibérica ha sido prácticamente total”, dijo hoy uno de sus convocantes. “Huelga total”, así, sin más matices. Quien dijo que la primera víctima de la guerra es la verdad debió haber añadido que, en días como éste, el primero que hace huelga es el rigor. Si eres gobierno ya tenías previsto decir, pasara lo que pasara,  que la huelga no fue gran cosa. Si eres líder sindical ya tenias previsto proclamar tu éxito. Puede que incluso lo tuvieras escrito.

Carlos Alsina  | Madrid | 14/11/2012

Un manifestante se sienta en medio de la Gran Vía

Un manifestante se sienta en medio de la Gran Vía / Gtres

Fernández Toxo, inteligente líder de las Comisiones Obreras, ha demostrado ser un hombre consecuente. Ayer escribió en un artículo lo que hoy iba a suceder: “La actividad de los distintos sectores de la producción y los servicios”, dijo, “quedará paralizada o seriamente afectada, y millones de personas recorrerán las calles por la tarde rechazando las políticas de recortes de los poderes públicos”. Dado que que ayer ya lo anticipó, hoy sólo tuvo que darse la razón a sí mismo: “la huelga ha sido prácticamente total”, ha dicho; pudo haber añadido: “como yo mismo anticipé”.

La huelga no ha sido prácticamente total, los sindicatos lo saben. Pero es que es muy difícil que una huelga lo sea. Y aún es más difícil si has convocado dos (hace no mucho tiempo) sin haber podido presentar luego una prueba de que lograste algo de lo que dijiste que conseguirías cuando la convocaste. El argumento de utilidad seguramente no es el que más pesa ni entre quienes se suman a una huelga general ni entre quienes se quedan fuera, pero es un argumento más: si por dos veces has recurrido ya a una herramienta que es la más potente de que disponen los sindicatos de clase, es lógico que muchos de los convocados se pregunten si sigue siendo una herramienta útil, para conseguir cosas, no para expresar solamente una protesta. Porque la protesta -se está viendo esta tarde en las principales ciudades- se puede expresar en las manifestaciones, que están siendo multitudinarias.

La huelga general de hoy ha sido muy generalizada -claramente exitosa- allí donde las dos centrales sindicales tienen mayor implantación, más predicamento y más presencia. La huelga general de hoy no ha sido generalizada allí donde la implantación de UGT y CCOO -y su condición de representantes de los trabajadores- es más escasa. Ha parado la industria y los transportes. Se ha notado de manera desigual en enseñanza y administraciones públicas. Y no ha parado el sector servicios, hostelería, comercio, turismo.

Huelga decir que en este sector hay muchos autónomos y pequeños empresarios que no son, exactamente, asalariados. Son empleados de sí mismos que estaban llamados, en todo caso, no a hacer huelga sino a hacer cierre patronal, a no abrir sus negocios. Visto el resultado de la huelga convocada hoy, y también de las dos anteriores, empieza a verse con cierta claridad en nombre de quien hablan los dos sindicatos mayoritarios -dónde su representatividad parece sólida- y en nombre de quién no pueden hablar -dónde su predicamento es casi inexistente-.

Méndez y Toxo sintonizan nítidamente con los trabajadores de la industria, los grandes centros de fabricación, y en menor medida, pero también con fuerza, en enseñanza, sanidad y servicios públicos. No ocurre lo mismo en la empresa privada del sector servicios, que representa hoy la principal rama de actividad de nuestra economía y donde la respuesta que encuentran las convocatorias de las centrales sindicales viene siendo escasa. No cabe decir, desde luego, que Méndez y Toxo sólo se representen a sí mismos porque hay cientos de miles de trabajadores que sí se identifican con las demandas y los discursos de ambos líderes sindicales. Pero tampoco cabe decir -y ellos abusan mucho de decirlo- que representen a la sociedad en su conjunto, o a la mayoría de los españoles.

Esa comunión de intereses, o de planteamientos, que pudo existir en otro tiempo, ahora no se produce. Y ahí tienen un elemento para la reflexión los veteranísimos líderes de ambos sindicatos. Del mismo modo que no es aceptable que el presidente del gobierno se arrogue la portavocía de la mayoría silenciosa, no lo es que los líderes sindicales se presenten como portavoces de la sociedad española. Hablan en nombre de quienes se sienten representados por ellos, que no es poca cosa, pero que no es la mayoría. Las encuestas vienen reflejando que el enfado por la situación y los compromisos rotos del actual gobierno sí es mayoritario, y que muchas de las medidas que Rajoy viene tomando disgustan a casi toda la población. Pero el enfado, el disgusto, el malestar no se traduce automáticamente -por lo que hoy se ha visto- en respaldo a convocatorias sindicales o en participación en movilizaciones de protesta.

La herramienta más potente para la reivindicación sindical, la huelga general, se ha ido desgastando. Tal vez porque los convocantes han abusado de ella, tal vez porque estaba ligada a una sociedad que ya no es la que era. En la que los lideres de los dos sindicatos mayoritarios tenían un liderazgo social arrollador que también se ha ido desgastando. La sociedad es cambiante. Cambian las costumbres, cambian de creencias, cambian las normas y cambia en su forma de organizarse. Y cambian los referentes y los roles que desempeñan los actores de lo público.

¿Y ahora que ya ha sido la huelga general, qué pasa? Ahora nada, seguimos en donde estábamos. Los asuntos más inmediatos que tenemos en la agenda político-económica son los que ya teníamos: si se pide el rescate o no se pide, si cumpliremos o no el déficit a final de año, si se revalorizan las pensiones conforme al IPC de noviembre o se busca -el gobierno- alguna coartada para no hacerlo. Rajoy no va a convocar un referéndum sobre su política económica. Y la comisión europea le agradece mucho que no lo haga porque esa política, después de todo, es la suya.

El comisario Olli Rehn, en una inesperada comparecencia ante la prensa esta tarde, se compensó a sí mismo. Si hace una semana advirtió que España no cumplirá con el déficit ni este año ni el que viene y urgió al gobierno a presentarle ya las medidas con las que ajustará presupuesto para 2014, hoy lo que ha dicho es que el gobierno lo está haciendo bien –palmadita en la espalda a Rajoy, puñaladita a Méndez-Toxo-Rubalcaba— y que, de momento, no hacen falta más reformas inmediatas. Claro que también ha dicho que para 2014 el ajuste le sigue pareciendo flojo y que concretar medidas le empieza a correr prisa. Porque no sería Olli Rehn si incluso cuando te da un respiro no pusiera cara de acelga.