OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El nuevo, la nueva y la estabilidad española"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las novedades en la política británica, el debut de Giorgia Meloni como presidenta del gobierno de extrema derecha, y sobre la estabilidad del Gobierno español en comparación con otros gobiernos europeos.

Carlos Alsina

Madrid | 25.10.2022 08:34

Ponme, ingeniero, las campanadas del Big Ben. Eso es. Así nos ponemos en situación. Nos ambientamos en esta inmersión diaria que venimos haciendo, ¿verdad?, en la política británica. Ya, si me pones la cabecera de la productora Thames, o sea, Támesis…

La comedia de humor negro que es el Partido Conservador británico

Ahora ya sí. Ahora ya estamos todos mirando a Westminster y esperando a que empiecen Los Róper y El show de Benny Hill, que tampoco está de más viendo en qué se ha convertido la comedia de humor negro que es hoy el Partido Conservador británico.

Dijo ayer la número dos del Partido Laborista Rayner, y dijo bien, que el partido gubernamental no puede dedicarse a dejar caer primeros ministros cada mes porque esto es un caos, que lo tienen que hacer algo más, como convocar elecciones y dar paso a un nuevo Parlamento que transmita seguridad a los británicos.

El nuevo primer ministro británico emulará a Pere Aragonès: nada de poner urnas porque ahora no toca dar la palabra al pueblo

En esto, el nuevo primer ministro, este Rishi Sunak que hoy será coronado por el titular de la corona, parece que emulará a Pere Aragonès: nada de poner urnas porque ahora no toca lo de dar la palabra al pueblo -habla, pueblo, habla- y el mandato popular y todo eso.

El señor Sunak se verá hoy con el rey Carlos Tintero

Bueno, el señor Sunak, perfecto desconocido, hasta ayer, para la abrumadora mayoría de los españoles y buena parte de los ingleses, acudirá esta mañana al Palacio de Buckingham a despachar con el rey Carlos Tintero. Que disfrutará así de su primera vez encargando formar gobierno -gobierno de su majestad- a un joven que hizo carrera en la banca de inversión, se casó con una de las mujeres más ricas, hizo campaña vehemente para sacar a su país de la Unión Europea y se estrenó, así, en la actividad política, hace de eso sólo siete años.

El ganador de la competición por el liderazgo conservador había resultado ser el único que consiguió presentarse

Estos son los aspectos principales de su currículum, junto con ser nieto de indios que emigraron a Kenia y Tanzania, donde nacieron su padre y su madre, respectivamente, que después emigraron, a su vez, al Reino Unido. Pero bueno, todo eso no lo eligió él. Que ya nació y creció en Southampton.

Fue verdaderamente emocionante este momento en el que ayer el fontanero jefe del partido, señor Brady, anunciaba que el ganador de la competición por el liderazgo conservador había resultado ser el único que consiguió presentarse.

Se proclamó ganador al único que competía

En ambiente de colegio mayor se proclamó ganador al único que competía. Sólo él logró reunir los avales así que esta vez ni siquiera votaron los militantes. Debe su cargo a los ciento cuarenta diputados que le avalaron y a los ciento cincuenta que no avalaron a Boris Johnson.

Su primer discurso como líder del partido ha sido bien poca cosa. En España, a uno le hacen líder y se marca un sermón de no menos de cincuenta minutos (ochenta si eres Sánchez), pero en Londres son más de aprovechar el tiempo. Total, Sunak no tenía ayer nada relevante que decir salvo que el país afronta grandes desafíos y él, también.

Estabilidad y unidad. Justo lo que el partido del gobierno no ha sido capaz de ofrecer a los británicos. Y eso que tiene una mayoría absolutísima en el Parlamento (bien es verdad que allí los diputados tienen más vida propia, y criterio propio, que en los grupos parlamentarios españoles, tan de disciplina lanar y hombres y mujeres invisibles).

Ahí naufragó Liz Truss: nunca explicó de dónde sacaría lo que renunciaba a recaudar cuando a la vez prometía más gasto público

Esta mañana dará otro discurso, ya ungido como primer ministro del rey Charles, y ahí sí tendrá que concretar. Qué parte del formidable gasto público que anunció su antecesora pretende mantener (115.000 millones de euros para lo aquí llamarían los publicistas del gobierno escudo social) y de dónde va a salir el dinero para pagar las subvenciones, los descuentos y las ayudas.

La contabilidad nacional resiste mal los números de ilusionimo

Porque por ahí naufragó Liz Truss: no es tanto que quisiera rebajar impuestos como que nunca explicó de dónde sacaría lo que renunciaba a recaudar cuando a la vez estaba prometiendo mucho más gasto público.

Nuestro Gobierno ha hecho aquí un notable ejercicio de distorsión proclamando que la primera ministra fallida quería bajar impuestos y recortar el gasto público debilitando el estado de bienestar, pero en rigor lo que quería era hacer magia con el Presupuesto. Y la contabilidad nacional resiste mal los números de ilusionimo. Sobre todo en un país, el Reino Unido, que a diferencia del nuestro no tiene fondos de recuperación europeos de los que tirar para amortiguar el enlentecimiento de la actividad económica.

Debuta Giorgia Meloni

Hoy todo el mundo habla de Rishi, el nuevo primer ministro inglés. Pero por la cuenta que nos trae, igual habrá que estar más atentos esta mañana a lo que diga en el Parlamento italiano Giorgia Meloni. La presidenta del gobierno de extrema derecha también debuta. Hace su discurso de investidura. E Italia sí es Unión Europea. Y tanto que lo es, la tercera economía del euro. Con capacidad para torpedear los acuerdos en el Consejo Europeo y reforzar unos debates en detrimento de otros.

Aunque sólo fuera por la novedad de ver a una mujer de extrema derecha dirigir el gobierno de Italia tendría pleno interés la sesión de hoy en el Parlamento, pero es que además va a ser ahí donde la señora Meloni exponga qué pueden esperar de ella los demás gobiernos de la Unión Europea.

A golpe de trifulca semanal real o impostada, a golpe de rencillas y rivalidades internas, pero ahí sigue nuestro Gobierno

Incluido el nuestro, que a la vista de cómo andan otras naciones es verdad que es un modelo de estabilidad. A golpe de trifulca semanal real o impostada, a golpe de rencillas y rivalidades internas entre ministros y ministras del PSOE, entre ministros del PSOE y Yolanda Díaz, entre Díaz y las ministras de Podemos; que si la ley trans, que si la de Vivienda, que si los sillones del CGPJ. Pero ahí sigue el Gobierno.

Disfrutando esta semana de ver cómo caen las enmiendas a la totalidad contra sus Presupuestos y amarrando los apoyos para sacarlos adelante en una de las negociaciones más reposadas que se recuerdan. Cambiar el código penal para abaratar el delito de sedición no le genera mayor dificultad a Pedro Sánchez. Tú dirás, Oriol, en cuánto quieres que lo dejemos.