Y ahora conectamos con la NASA
Para ver como surca el espacio la Artemis II, que está a punto de conquistar una nueva frontera, moviendo los límites a los que hasta ahora ha llegado el ser humano. En apenas 50 minutos, si todo va bien, podremos decir que el ser humano ha llegado más lejos que nunca. Nunca antes nadie ha estado tan lejos del hogar, el planeta Tierra. 406.780 kilómetros.
Y lo más emocionante es que cuando alcancen esa distancia podrán vislumbrar lo que nadie ha visto hasta ahora con sus ojos, que es la cara oculta de la Luna. Luego regresarán a la Tierra y en total, desde el pasado 1 de abril en que despegaban desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, los cuatro astronautas, los cuatro pioneros, tres estadounidense y un canadiense habrán hecho un viaje de 10 días.
No van a alunizar, porque la misión es otra. El objetivo de la misión es probar el sistema de soporte vital y otros sistemas clave de la nave espacial. Es decir probar que todo funciona con humanos antes de intentar el descenso en la siguiente misión. Pero además van a poder apreciar lo que nunca antes un humano ha visto. Un hito.
Más cerca, en el planeta Tierra y en concreto en la Casa Blanca se ha dado una de esas imágenes muy desconcertantes, porque Donald Trump atendía a los periodistas en los jardines de la Casa Blanca acompañado por un conejo de Pascua y los informadores le preguntaban por Irán y ahí estaba el conejo sonriente creando un efecto onírico en el espectador.
Es probable que nos encontremos a las puertas de una nueva fase desconocida en esta guerra porque las amenazas han subido de tono y hoy se ha vuelto a disparar el precio de la energía después de un ataque israelí a South Pars, las instalaciones que explotan el mayor yacimiento de gas del planeta.
El caso Kitchen y el caso marcarillas
Los hechos que hoy se han empezado a juzgar en la Audiencia Nacional ocurrieron hace más de una década y de confirmarse constituyen una de las operaciones más perversas en sentido estricto de un ministerio del Interior. Se sienta en el banquillo la Kitchen, la supuesta trama para espiar, coaccionar y sustraer material sensible a Luis Bárcenas, para evitar que perjudicara en su caída al Partido Popular.
No sólo se sientan en el banquillo Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado Francisco Martínez: una decena de antiguos altos cargos del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional, cuya misión es la persecución del delito, se sientan en el banquillo de los acusados por, supuestamente, cometer delitos para evitar la persecución de otros delitos.
La vista ha comenzado con la fase de cuestiones previas, pero ha tenido su interés, porque ya se atisba cuáles son las estrategias de las defensas. Y se ha podido cómo dos acusados que en la fase de instrucción se enfrentaron amargamente hoy coinciden de nuevo.
Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez, ministro del interior de entonces y secretario de estado de seguridad de entonces han pedido que se invaliden algunas pruebas clave incorporadas al sumario —como las grabaciones intervenidas al comisario José Manuel Villarejo—. También han reclamado que se suspenda el proceso por la falta de competencia de la Audiencia Nacional y que se remita la causa a los tribunales ordinarios de Madrid para enjuiciar allí los hechos.
Estos son sus abogados.
El episodio más célebre de la persecución a Bárcenas, que es el del falso cura que entró en su casa y encañono a su mujer Rosalía y a su hijo, Guillermo, también conocido como Willly el cantante de Taburete, no está incluido en el juicio porque se consideró que el falso clérigo era lo que se dice vulgarmente un tronado.
Que no respondía de sus actos. Sin embargo a la espectacularidad del juicio contribuye la presencia de un personaje atrabiliario como el excomisario Villarejo, que apareció por la Audiencia Nacional con su estilo gangsteril y allí profirió sus declaraciones con ese tono tan característico, tan reconocible. Niega los hechos.

