EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre, sobre el accidente de Adamuz: "La tragedia no ha terminado y la pregunta sigue siendo qué lo provocó"

El periodista y director de La Brújula aborda en su monólogo las incógnitas y las terribles consecuencias del fatal accidente ferroviario tras descarrilarse dos trenes este domingo

Rafa Latorre

Madrid |

Esto no ha terminado, ya se ha echado la noche encima, pero es una noche larguísima. Hay cuerpos atrapados en los vagones siniestrados y hay un peregrinaje terrible de familiares que buscan alguna noticia de los suyos. Apenas pasaron 20 segundos en la cadena de acontecimientos que ha provocado el peor accidente de la alta velocidad española, hay cientos de historias que se quedaron ahí, en esa arruga del tiempo. A primera hora de la tarde se confirmaba la aparición de los cuerpos sin vida de los cuatro miembros de la familia Zamorano Álvarez, un matrimonio, su hijo de 12 años y un primo, de los que no se tenía noticias desde el descarrilamiento.

A primera hora de la tarde y a esta hora de la noche, los bomberos todavía se afanan en un trabajo delicadísimo y sin esperanza. Están en Adamuz, cortando hierros con las radiales para tratar de alcanzar algunos de los cuerpos que permanecen atrapados en el amasijo en el que se han convertido los vagones que impactaron a 200 kilómetros por hora.

Las causas siguen siendo una incógnita

Y una pregunta que late bajo todo este horror. Qué es lo que lo ha desencadenado. No ha sido un fallo humano, los trenes iban a menos velocidad de la permitida. Podrían estar circulando a 250 kilómetros. Iban a 210 y 205 kilómetros. Eran trenes bastante nuevos, con una revisión pasada hacía unos días. Qué fue lo que provocó un efecto en cadena que terminó en esta catástrofe cuya dimensión aún no hemos terminado de calibrar.

La movilización de los vecinos de Adamuz permitió asistir durante las primeras horas a los heridos y facilitar las primeras tareas de rescate. Pero lo que ahora queda es muy delicado y es labor de profesionales, que entran en los vagones para excarcelar los cuerpos que aún no han podido ser rescatados.

Labores en el terreno

¿Cuántos cuerpos quedan por rescatar? No lo sabemos, ojalá pudiéramos darles un dato y ya. Pero les mentiríamos. Lo que sí sabemos es que aquí, a las puertas del centro cívico de Poniente Sur, hay demasiadas familias que no encuentran a los suyos. Que les llaman y no cogen el teléfono, que no han sabido de ellos desde que se produjera el accidente. Claro, la desesperación de estas horas es insoportable y se ve cómo le ha mermado física y anímicamente. Este es otro de los puntos de esta cartografía de la tragedia. Están los bomberos en Adamuz tratando de rescatar los cuerpos. Están los forenses tratando de identificar los cuerpos y de hacer cotejos de ADN en el anatómico forense y aquí los psicólogos y la cruz roja están atendiendo como pueden a unos familiares en shock.

No nos podemos olvidar de los heridos. Algunos de los que han sido dados de alta han venido directamente aquí. Con sus vendas, las curas recientes, collarín y en busca de aquellos que subieron con ellos al tren y de los que nada han sabido aún. En la UCI aún hay más de una decena de heridos. Han sido más de 100 los que han sido atendidos, pero hay pronósticos muy complicados. Dense cuenta en lo que se ha convertido un vagón, un pasajero es un cuerpo que no va sujeto, que es zarandeado como un muñeco, que va golpeándose contra todo y al que todo golpea porque hay maletas que caen a plomo cuando un tren es sometido a semejante sacudida.

Qué lo provocó

Entre otras cosas, la línea permanecerá parada porque no se sabe qué ha ocurrido. No se sabe. Se sabe lo que no ha ocurrido. No es un exceso de velocidad, no es un fallo humano (como ocurrió en Angrois), no es un deficiente mantenimiento del tren Iryo que descarriló, no es un tren viejo, ha pasado las revisiones.

Y ahora… qué es lo que ha ocurrido. Pues la palabra más precisa es la que ha pronunciado el ministro de Transportes, Óscar Puente. Extraño. Es extraño que un tren descarrile en una recta franca. Así que la investigación sigue adelante para ver si lo que ha ocurrido es un problema con la soldadura de la vía que no se detectó o un objeto que no se ha detectado en la vía. No conviene nunca precipitarse, menos que nunca en una catástrofe semejante.

Unidad vs. responsabilidad

Tanto Pedro Sánchez como su ministro Óscar Puente han prometido una investigación exhaustiva que llegue al origen de lo ocurrido, ese acontecimiento fatal que produjo el efecto en cadena para la catástrofe. Las administraciones han querido ofrecer una imagen de unidad, al menos durante las primeras horas. Ya llegará el tiempo de la responsabilidad y ahí no tengan ninguna duda de que el ambiente se tornará hostil. Pero por el momento ha habido una comparecencia conjunta del alcalde de Adamuz, el presidente de la Junta de Andalucía, el presidente del Gobierno y los ministros competentes, transportes e Interior. La única conclusión de esa comparecencia es que España estará tres días y la promesa de que se investigará hasta el último extremo de lo ocurrido.