Elon Musk está completamente enajenado, en el sentido más amplio del término y ha decidido elevar un poco el tono de la discusión dentro del Gobierno. Ha dicho que el principal asesor de comercio de Trump es más tonto que un saco de ladrillos. Lo interesante de este tema no es comprobar que Elon Musk insulta como un personaje de José Mota, sino que el enfrentamiento ya se produce a campo abierto.
Este hombre al que escuchan se llama Peter Navarro. Es Director de la Oficina Política de Comercio y Manufactura. Dicen que el ideólogo de la guerra arancelaria de Trump y sobre él pesa más que sospechas de fraude intelectual. Pero antes atendamos a los que ha dicho en esta entrevista de hace unas horas en la NBC.
Después de que Musk criticara los aranceles… Peter Navarro ha dicho que… claro… es que Elon Musk en realidad no es un productor de coches, sino ¡un ensamblador! Dice Navarro que… "En muchos casos, si vas a su planta de Texas, buena parte de los motores que recibe (que en el caso de los vehículos eléctricos son las baterías) provienen de Japón y China. La electrónica viene de Taiwán... Lo que queremos —y la diferencia radica en nuestra manera de pensar y la de Elon— es que los neumáticos se fabriquen en Akron. Queremos que las transmisiones se fabriquen en Indianápolis. Queremos que los motores se fabriquen en Flint y Saginaw. Y queremos que los autos se fabriquen aquí".
No le ha sentado nada bien a Musk. Y por eso ha dicho que Navarro es un estúpido y más tonto que un saco de ladrillos. Musk está enfadado… hombre… ha perdido desde que comenzó el segundo mandato de Trump unos 104 mil millones de dólares y Tesla ha perdido un 44% de su valor. A ver… todavía está lejos de tener que pedir el ingreso mínimo vital, pero si algo le pasa a los ricos es que no les gusta perder dinero. Si nos ponemos evangélicos diremos que en el pecado lleva la penitencia.
En cuanto a Peter Navarro y su fraude intelectual. Esta historia la descubro gracias a Suanzes que siempre tiene buen olfato. Resulta que a Peter Navarro le han descubierto algo. Que hace como 20 años creó un personaje de ficción. Un economista llamado Ron Vara. No existe, pero él lo utilizó como argumento de autoridad para sus estudios de Economía. "Como bien asegura Ron Vara…" Esto lo incluyó en obras como Death By China, sobre las importaciones. Ron Vara aparece en una docena de obras y su nombre es un anagrama de Navarro (ron Vara, Navarro…). Ahora que le han descubierto dice que es un chiste. En cualquier caso, tanto lo del saco de ladrillos como lo de Ron Vara son pequeñas historias que ayudan a entender lo que está ocurriendo.
Debate entre Gobierno y oposición
El ambiente entre el Gobierno y la oposición no ha llegado todavía a este extremo al que ha llegado la propia administración estadounidense. Nadie ha atribuido a nadie, al menos todavía, un retraso propio de saco de ladrillos. Todo se andará, pero por ahora se mantiene el debate en términos más que civilizado, aunque, ojo, el acuerdo entre el Gobierno y el Partido Popular para aprobar el decreto antiaranceles ha descarrilado. Se las prometían muy felices hace unos días. ¿Qué ha ocurrido?
La polémica que lo ha provocado tiene otra vez su origen en el privilegio de Junts. O en el privilegio que Junts dice que ha conseguido para Cataluña. Les cuento: los de Puigdemont aseguran que han conseguido que el 25% de los avales vaya destinado a las empresas catalanas. Así lo ha contado triunfal el portavoz económico de Junts Josep Maria Cruset.
Lo que ahora dice el PP es que "El Gobierno ha decidido expulsar al Partido Popular del marco negociador para la respuesta a la crisis arancelaria tras pactar unilateralmente con el independentismo un cupo arancelario que reparte de manera desigual los recursos de todos los españoles".
Lo que el Gobierno aduce es bien distinto, dice que el reparto por sectores, no por comunidades y que si las empresas exportadoras son catalanas le corresponden esas ayudas. El ministro Félix Bolaños dice que lo del PP son excusas.
Otro motivo para la desconfianza cuando ni siquiera se había llegado a un acuerdo sobre qué condiciones del PP asumiría el Gobierno a cambio de su apoyo. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo había aceptado dos condiciones in extremis: una reducción de la moratoria contable para las empresas en riesgo de disolución, y una disposición para "garantizar el equilibrio territorial en la participación de los recursos financieros", con participación de las CCAA. Pero el acuerdo supuestamente ya alcanzado con Junts hace que la negociación se reinicia y revela la extrema debilidad parlamentaria con la que el Gobierno afronta el desafío de la guerra comercial.
Guerra arancelaria
Hoy el Gobierno ha hecho sus estimaciones y el ministro Carlos Cuerpo considera que el 80% de las exportaciones españolas a Estados Unidos estarían afectadas por los aranceles de Trump. Eso permite aventurar unas consecuencias catastróficas que la Unión Europea está tratando de evitar. En la confianza de que Trump se avenga a un acuerdo. Sobre todo después de que tanto él como su secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijera que están dispuestos a llegar a buenos acuerdos con la Unión Europea.
Veamos qué ha ocurrido hoy en los mercados europeos y qué está ocurriendo en los índices de Estados Unidos. El Ibex 35 ha cerrado con una subida del 2,37%. Ha superado la barrera de los 12 mil después de dos jornadas catastróficas.
Las razones de la subida son, en primer lugar, que después de tres días de pérdidas se han abaratado los valores y en segundo lugar que se advierte una voluntad de negociación en la administración de Donald Trump. Lo que ahora hay que averiguar es qué es lo que entiende el secretario del Tesoro de Trump o el propio Donald Trump por un buen acuerdo.
El agravio más difícil de solucionar es el de China. Pekín replicó con dureza la amenaza de Trump de imponer aranceles aún más altos a China, lo que aumenta el temor a una guerra comercial sin cuartel entre las dos mayores economías del mundo. "Si Estados Unidos insiste en salirse con la suya, China luchará hasta el final", declaró el Ministerio de Comercio chino.

