En el Congreso se ha vivido una sesión parlamentaria muy tensa debido a los sucesivos desastres ocurridos en España, en especial, el apagón que dejó a la Península con energía cero, y que Pedro Sánchez ha convertido en un mitin contra la energía nuclear, las empresas energéticas y la oposición.
Es como si estuviera compareciendo en el mismo día del apagón. Sin una micra de contrición, Sánchez no pide disculpas, no anuncia dimisiones, ni asume ni responsabilidad. Esto es lo más parecido a una explicación sobre el desastre que se ha podido escuchar hoy en el hemiciclo del Congreso.
Por tanto, no descarta ninguna hipótesis. Justo como en su primera comparecencia, mientras España estaba a oscuras. Bueno, en realidad, sí descarta una hipótesis, una única hipótesis, igual que aquella tarde. Es justo la que consideran más sólida todos los expertos, que es que una sobreponderación de las renovables en el mix es lo que convirtió al sistema en inestable porque no estaba compensado por energías firmes.
Eso sí, lo descarta, porque quiere eludir como sea un debate sobre la política energética del Gobierno y el empacho propagandístico con el que han hecho que el sistema fuera vulnerable. Así que ha cambiado de tema y ha expuesto el habitual argumentario contra las nucleares y acusa a quienes defienden la necesidad de una presencia de las energías firmes en el mix energético de sucumbir o de rendirse a los intereses de los ultrarricos.
En cuanto a la gestión de la catástrofe, Pedro Sánchez ha recitado la retahíla histórica de 11M, Prestige, Yak 42 para defenderse. No ha anunciado ninguna dimisión, ninguna medida concreta y se limita a sacar pecho por el civismo de los españoles. Como si él mismo los hubiera educado. «Miren qué ciudadanos más educados me han salido».
Ha restado importancia a las pérdidas económicas provocadas por el apagón, dice que fueron 415 milloncejos de nada. Pero lo que es más grave es que también le ha restado importancia a las víctimas mortales, porque al parecer no son muchas si las comparamos con la que él dice que provoca el cambio climático.
Cuando el debate ha seguido por otros derrotados, se ha comprobado una realidad desagradable respecto de su potencia parlamentaria. Mientras que su gestión de los desastres eléctricos y ferroviarios se topaban con la feroz oposición de la derecha, era la izquierda la que se convertía en oposición cuando se hablaba del rearme.
Esta señora no estaba tan en contra de las armas cuando escribía editoriales loando a los 'gudaris' que asesinaban inocentes en Punto y Hora de Euskal Herria. Bueno, la cuestión es que ni siquiera los socios de coalición están de acuerdo con la política del rearme y nadie en la cámara sabe de dónde saldrán los 10 mil millones del rearme. Y todos en la cámara… todos, excepto el grupo parlamentario socialista, considera un desafuero que no se consulte al Congreso para que sus señorías puedan votar el plan más estratégico y sustancial del mandato de Pedro Sánchez.

