El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el panorama económico internacional con un anuncio que apunta directamente a las exportaciones europeas. A partir del 1 de junio de 2025, Trump planea imponer un arancel del 50% sobre los productos europeos que lleguen a Estados Unidos. Una amenaza que, aunque no nueva en su retórica, esta vez parece decidida y con fecha en el calendario.
La noticia ha sido confirmada por el corresponsal en Washington de Onda Cero, Agustín Alcalá, en la última edición del programa La Brújula de la Economía, y ha desatado la preocupación tanto en los mercados como entre los líderes políticos de la Unión Europea. Trump ha justificado la medida alegando que la Unión Europea "fue creada para aprovecharse de Estados Unidos" y ha exigido que las empresas europeas fabriquen directamente en territorio norteamericano si quieren evitar estos aranceles.
Mientras tanto, el bloque comunitario ha reaccionado con estupor. El ministro de Exteriores alemán, Joan Wonderful, ha calificado la medida como perjudicial para el desarrollo económico global: "Los aranceles no ayudan a nadie, tan solo provocan que el desarrollo económico en ambos mercados se vea afectado".
En paralelo a la escalada comercial, España ha vivido recientemente un apagón eléctrico cuya explicación ha generado un cruce de versiones. El diario británico The Telegraph asegura que se trató de una prueba fallida para medir la resiliencia del sistema eléctrico nacional ante un escenario con alta penetración de energías renovables, en vista del progresivo cierre de centrales nucleares.
Desde Red Eléctrica Española desmienten categóricamente que se haya tratado de un experimento, y fuentes del Partido Popular critican la falta de transparencia del Gobierno, al haber enterado de los supuestos motivos del apagón por una publicación extranjera.
Lo cierto es que el peso creciente del gas en el mix energético ya está teniendo consecuencias: se estima un aumento de unos 4 euros en la factura mensual de la luz. A esto se suma la advertencia de expertos sobre la baja inversión en infraestructuras estratégicas como las giga baterías.
En el plano nacional, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha defendido su nuevo plan de acceso a la vivienda, que incluye incentivos fiscales para quienes limitan la subida de los alquileres —incluso fuera de las llamadas “zonas tensionadas”—, pero también incrementos en la fiscalidad de las viviendas vacías y segundas residencias.
Según ha explicado el Ministerio, la segunda vivienda ya tributa en el IRPF, pero la reforma prevé aumentar la carga fiscal mediante una nueva escala que podría elevar la tributación hasta el 3% del valor catastral. “Hacienda no os abandona ni en vacaciones”, ironizó Ignacio Rodríguez Burgos durante su análisis en la misma edición del programa.
En el ámbito empresarial, Telefónica sigue desinvirtiendo en América Latina. Tras vender sus filiales en Uruguay, Perú y Argentina, ahora apunta a Chile y México. La operación en Chile está siendo asesorada por Citi, y en México por JPMorgan, con América Móvil y la firma propietaria de Virgin Mobile México como posibles compradores.
Por otra parte, la plataforma de contenidos Onlyfans podría estar cerca de ser vendida por 8.000 millones de dólares, o bien salir a Bolsa si no se materializa ninguna oferta firme. Su modelo de negocio, basado en la monetización de contenidos a través de suscripciones, sigue siendo objeto de controversia, aunque altamente rentable.
Pero no todo en torno a Trump son tarifas aduaneras. Su semana ha estado también marcada por un par de reveses judiciales: un juez federal ha paralizado su intento de prohibir el acceso de estudiantes extranjeros a la Universidad de Harvard, y el Tribunal Supremo ha blindado la independencia de la Reserva Federal frente a posibles interferencias políticas.
Como telón de fondo, la polémica sobre el nuevo negocio cripto del expresidente, que ha organizado cenas con inversores interesados en una moneda digital respaldada por su nombre. Muchos ven en este movimiento un nuevo intento de monetizar su marca desde el poder, algo que ha provocado tanto fascinación como indignación entre los analistas políticos.
