España dejó oficialmente de ser considerada un país libre de sarampión, un estatus que mantenía desde 2016, después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertara de que los datos ya no permiten descartar una transmisión sostenida del virus en nuestro territorio. Enrique Bassat, director general y científico del Instituto de Salud Global de Barcelona, aclara que no se trata de un fenómeno aislado, sino de algo que "se está reproduciendo en muchos otros lugares del mundo" como "una de las consecuencias tardías de los problemas causados durante la pandemia y la disrupción de la vacunación en todo el mundo".
La vacunación y el efecto de la pandemia
Según recuerda, durante 2020 se resintieron las campañas de todas las vacunas "que no fueran de COVID", lo que abrió una ventana de vulnerabilidad en muchas poblaciones. En el caso del sarampión, la exigencia es altísima: "Es una enfermedad tremendamente infecciosa y requiere que una parte muy importante de la población, más de un 95%, estén correctamente vacunadas para que no pueda haber transmisión", explica. Es en ese umbral donde opera la llamada inmunidad de grupo: "Para que todo el mundo, los vacunados y los no vacunados, estén protegidos, aquí el famoso efecto rebaño del que hablábamos durante la pandemia".
Riesgo exterior
Bassat subraya que el problema no está tanto en un giro antivacunas dentro de España como en la suma de estas brechas y la realidad internacional. "No tiene que ver con la pérdida de fe en las vacunas en nuestro entorno directo, en nuestro país", afirma. "Por fortuna tenemos unas coberturas vacunales muy cercanas al 95%, lo cual es un motivo de orgullo a nivel europeo y mundial". El riesgo aumenta cuando se mira más allá de las fronteras: "Los países que nos rodean y países de los que provienen muchas personas que llegan a nuestro país no tienen estas coberturas tan altas y ahí, por lo tanto, el riesgo de transmisión es más alto, es más rutinario".
Aumento de casos
Los datos reflejan ese cambio de escenario. "En los últimos dos años hemos pasado de 11 casos en 2023 a 200 en 2024 y ya casi el doble, 400, en 2025", detalla. Parte de esos casos se inician "por personas que vienen desde fuera infectadas" y otra parte se produce "por el contacto próximo con personas infectadas ya estando aquí en el país". Por eso, insiste, "no se puede decir que en España ya no se produzca transmisión autóctona, porque esta está ocurriendo y los números evidentemente demuestran esto".
Pese a la pérdida del sello de país libre de sarampión, Bassat lanza un mensaje de calma sobre el sistema de vacunación infantil. "Lo principal es entender si nuestro sistema de vacunas de los recién nacidos funciona; podemos estar tranquilos, que funciona", asegura.
