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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: 50 años de los crímenes de Charles Manson

El 9 de agosto se cumplieron cincuenta años desde que este hombre que canta se convirtiese en el asesino más famoso de la historia. Es Charles Manson, el líder de una secta creada a mayor gloria de su figura, llamada La Familia, y, sin duda, el criminal con más presencia en la cultura popular, por encima de mitos como Jack el Destripador. De sus crímenes, de su figura y de su trascendencia, que pervive medio siglo después, vamos a hablar en este primer Territorio Negro de la temporada.

M. Marlasca y L. Rendueles
 |  Madrid | 03/09/2019

Empecemos por recordar la figura del protagonista, fallecido hace pocos años en prisión ¿Quién era Charles Manson?

Charles Milles Manson murió de un cáncer de colon el 19 de noviembre de 2017, una semana después de cumplir 83 años, en la cárcel de Bakersfield, en California. Llevaba en prisión 48 años. Había nacido en 1934 en Cincinati (Ohio). Hijo de una madre soltera, Kathleen Maddox, que lo tuvo con apenas 16 años, Manson tomó su apellido de un obrero de la construcción con el que su madre estuvo casada brevemente. Cuando Charles acababa de cumplir cinco años, su madre y su hermano fueron detenidos y condenados a cinco años de prisión por atracar una gasolinera, así que Manson se trasladó a Virginia a vivir con sus tíos y allí empezó una carrera de pequeños delitos, que hacían que entrase y saliese de la cárcel de manera intermitente.

Es decir, que como tantos otros criminales, tuvo una infancia y una juventud bastante complicadas. ¿Cuáles fueron esos primeros delitos del joven Manson?

A los 13 años ingresó en un reformatorio por atracar una tienda de alimentación, pero escapó a los cuatro días y en su huida, junto a otro joven delincuente, cometió más atracos. Desde que cumplió 18 años, Manson entró y salió de prisión varias veces, casi siempre acusado de robar coches y de falsificar cheques. Antes de los 30 años, se había casado dos veces –con una enfermera y una prostituta–, había tenido dos hijos, Charles y Charles Luther. En todos esos años en la cárcel, Manson empezó a aficionarse a los temas esotéricos y a la filosofía oriental.

Y en un momento determinado, Manson llega en plena explosión hippy al estado hippy por excelencia, California. Fue en 1967 cuando se trasladó a Berkeley, donde se instaló con la ayuda de un antiguo compañero de cárcel, un atracador. En la ciudad californiana tocaba la guitarra y vivía como un indigente, pero su magnetismo atrajo a una joven de 23, Mary Brunner. Y en pocos meses, Manson logró que dieciocho mujeres vivieran con él. Eso fue el germen de lo que se llamó La Familia, que comenzó a tener forma en 1967 en San Francisco, el año del llamado verano del amor. Manson ya congregaba entonces a un buen número de seguidores, sobre todo mujeres, pero también algún hombre. Ese mismo año, Manson y una docena de sus seguidores se hicieron con un autobús escolar, lo tunearon y recorrieron toda la costa oeste de Estados Unidos.

Y suenan los Beach Boys, el grupo californiano por excelencia que, muy a su pesar, se relacionó con Manson. Esta canción de los Beach Boys fue escrita conjuntamente por Dennis Wilson, batería de la banda, y el propio Manson, que estuvo varias veces en el estudio de grabación de la banda californiana, según contó el ingeniero de sonido Stephen Desper. El asesino dio permiso a los hermanos Wilson para grabarla, pero con la advertencia de que no modificasen la letra. Los músicos no hicieron caso del aviso de Manson y Dennis Wilson recibió amenazas de muerte desde la cárcel. Lo cierto es que los conocieron en esta faceta, sostienen que Manson tenía cierto talento musical

En esta canción de Marilyn Manson, llamada My monkey, hay varios versos de Mechanical Man, un tema compuesto por Charles Manson en 1968, un año antes de los crímenes de Hollywood. Habíamos dejado a Manson y a su peculiar familia recorriendo la costa oeste de Estados Unidos en ese autobús, aunque finalmente echaron raíces en California.

Manson y los suyos ocuparon varios ranchos, propiedad de familiares de algunos de los acólitos del líder. Y allí, el delirio del líder y sus seguidores fue tomando forma. A partir de la publicación del álbum blanco de los Beatles, Manson se fue obsesionando con el grupo británico y viendo mensajes en sus canciones que solo él veía y que, evidentemente, no tenían nada que ver con la realidad. Mensajes que hablaban del advenimiento de una guerra racial entre blancos y negros, de la que el asesinato de Martin Luther King, en 1968, había sido el primer episodio. Solo él y su familia se salvarían de esta especie de guerra apocalíptica.

En Es la canción Death Valley 69, de Sonic Youth. El grupo se inspiró en el refugio del Valle de la Muerte de California que Manson y la Familia habían previsto para cuando estallase la guerra racial preconizada por el líder. Solo él y los suyos quedarían a salvo de este apocalipsis.

¿Cómo es posible que esas docenas de hombres y mujeres creyeran a Manson? A La Familia no llegaban jóvenes sanos. Casi todos sus componentes, especialmente las mujeres, tenían graves problemas de adaptación, no se llevaban bien con sus padres, se sentían rechazados. Con Manson y los suyos encontraron una identidad, un lugar al que pertenecer. Y a eso hay que sumar el masivo consumo de drogas, que los anulaba, y el dominio sexual al que Manson sometía a todas sus acólitas. Así quedaban completamente a merced del líder y sus delirios. Y Manson comenzó a preparar el terreno para esa guerra racial que estaba por venir…

Lo primero que hizo el propio Manson fue disparar y dejar malherido a un traficante negro llamado Bernard Crowe, que algunos medios relacionaron con los Panteras Negras, un grupo radical de supremacía negra. Tres semanas después, Manson envió a tres miembros de la familia a casa del músico Gary Hinman, al que mantuvieron dos días secuestrado. El propio Manson le cortó una oreja y uno de sus seguidores lo mató a puñaladas y con su sangre escribió ‘political piggy’ (cerdito político) y dibujó la pata de una pantera, símbolo de las panteras negras.

La canción de los Beatles Helter Skelter quedará unida para siempre a los crímenes de Manson, aunque nada tenga que ver con ninguna guerra ni con ningún asesinato…

Helter Skelter es un tobogán en espiral, una atracción que es frecuente ver en algunos parques infantiles de Inglaterra. La canción la escribió Paul McCartney, inspirándose musicalmente en un estridente tema de los Who llamado I can see for miles. Para Manson, sin embargo, la canción encerraba el mensaje de la supuesta guerra racial entre negros y blancos, a la que él llamaba Helter Skelter. De hecho, la víspera de los crímenes en la casa de Sharon Tate, Manson reunió a los miembros de su familia y les dijo: “ha llegado la hora del helter skelter”.

Y ese Helter Skelter no era otra cosa que el asesinato de Sharon Tate, la mujer del director de cine Roman Polanski, y de todas las personas que estuviesen en esa casa de Hollywood. Manson envió a su hombre de confianza, a su prolongación natural, Tex Watson, acompañado de tres de las chicas más leales y que llevaban más tiempo en La Familia: Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel. La orden era matar a todos los que estuviesen allí de la pero manera posible. Y así fue: Sharon Tate –embarazada de ocho meses–, un peluquero llamado Jay Sebring, un guionista y amigo de Roman Polanski, Wojciech Frykowski y su novia, Abigail Folger, y un amigo del guardés de la finca, Steve Parent, fueron asesinados a tiros o apuñalados por los seguidores de Manson. Antes de dejar la casa, escribieron en la puerta ‘pig’ (cerdo).

La escena debió ser terrible. Y no deja de sorprender la influencia que Manson y sus crímenes han tenido en la cultura popular, especialmente en la música. El vídeo de esta canción de Nine Inch Nails, Gave up, está grabado en el mismo lugar en el que murieron Sharon Tate y las otras cinco víctimas de La Familia el 9 de agosto de 1969. En el vídeo aparece como invitado especial Marilyn Manson, un cantante que nunca ha ocultado que tomó su nombre del criminal Pese a la crueldad de los asesinatos de la mansión de Polanski, el frenesí homicida de Manson no acabó hay. La noche siguiente, con Hollywood aún aterrorizado por lo vivido, el propio Manson, junto a los cuatro autores del crimen de Sharon Tate, a los que se sumaron Leslie Van Houten y Steve Dennis Grogan, entraron en la casa del matrimonio formado por Leno y Rosemary LaBIanca. Él era un ejecutivo de supermercados y ella, copropietaria de una tienda de ropa.

Y repitieron sus crímenes, aunque con la peculiaridad, de que Manson entró esta vez en la escena de los asesinatos. Entró, pero se limitó a dirigir las operaciones, hasta que el matrimonio fue recluido en su matrimonio. Antes de que empezase el medio centenar de puñaladas que acabaron con la vida de la pareja, Manson abandonó la casa. Aquí, antes de abandonar la vivienda, los asesinos dejaron tres mensajes escritos con sangre: Rise (alzaos), Death to the pigs (muerte a los cerdos) y Helter Skelter.

Sorprende que tuvieran que pasar varios meses hasta que la familia y el propio Manson fueran detenidos, tras dos crímenes tan tremendos y mediáticos, como diríamos ahora.

Hablamos de hace 50 años. Las técnicas forenses no eran ni mucho menos las de ahora ni las de hace 20 años. Lo cierto es que varios miembros de la comuna de Manson habían sido arrestados por otros asesinatos, como el de Gary Hinman. Una de ellas, Susan Atkins, habló de más en la cárcel. Y una reclusa le contó a la policía que Atkins andaba presumiendo de haber participado en los crímenes de las residencias de Sharon Tate y LaBianca. Así que en diciembre de 1969, la Policía detuvo a los responsables de los crímenes y al propio Manson.

Durante el proceso, el fiscal Vincent Bugilosi, contó con una aliada inesperada. Linda Kasabian había huido del rancho de La Familia, horrorizada tras haber estado en la mansión de Sharon Tate. Incluso dejó allí a su hijo, de corta edad. El fiscal se dio cuenta de que era la única componente del grupo con fisuras, la única que había perdido la fe en el líder, y le ofreció inmunidad absoluta a cambio de que contase todo sobre los asesinatos y, sobre todo, sobre el papel de Manson. Porque era muy difícil implicarle directamente en los asesinatos, ya que no había participado en ninguno de manera directa, aunque eso no le libró.

Pese a no haber matado a nadie, a no haberse manchado las manos de sangre, pudo ser condenado por todos los crímenes. El fiscal Bugilosi pudo condenarle por los siete asesinatos que tuvieron lugar en la casa de Polanski y en la de los LaBianca. Fue sentenciado a muerte, pero un año después, la pena capital fue declarada inconstitucional en California y se le conmutó por cadena perpetua. Pero, además, Manson tuvo otros dos juicios, en los que también fue condenado a cadena perpetua, como responsable de la muerte del músico Gary Hinman y de Dorothy ‘Shorty’ Sea, el guardés de uno de los ranchos donde se alojó La Familia.

Y Manson murió en prisión sin haber salido un solo día en libertad en los casi 50 años que pasó entre rejas. A partir de 2027 podía haber pedido la libertad condicional, pero murió diez años antes en prisión. Tex Watson continúa encarcelado y es pastor evangélico. Susan Atkins murió en 2009 sin haber salido nunca en libertad. Patricia Krenwinkel sigue cumpliendo su condena, al igual que Leslie Van Houten.

Esto es Érase una vez en Hollywood… Al cumplirse los cincuenta años de los crímenes de Manson, el cine también ha querido recordar la figura del asesino y lo hace a lo grande, con la última producción de Quentin Tarantino. Al Pacino, Brad Pitt y Leo di Caprio trabajan en el Hollywood de 1969 y allí coincidirán con Sharon Tate, como se oía en el tráiler, encarnada por Margot Robbie, y con Charlie, que no es otro que Charles Manson, interpretado por Damon Herriman. Lo cierto es que hasta ahora, la figura del líder de La Familia y sus acólitos había tenido una presencia en el cine y la televisión bastante poco afortunada. Películas de escaso éxito y algún subproducto televisivo.

Parece que la película de Tarantino, ‘Érase una vez en Hollywood’, elevará a Manson a los altares de la meca del cine, precisamente donde se convirtió en el asesino más famoso de la historia.