“Stonehenge se lleva la fama, pero Avebury se lleva el corazón de cualquiera que ame la arqueología y el viaje en busca del pasado”, afirma Enrique Domínguez Uceta, al tiempo que cuenta que Avebury fue erigido aproximadamente entre el 2850 a. C. y el 2200 a. C., hace casi 5.000 años. Se trata del henge neolítico más grande del mundo, con un gran terraplén exterior y un foso interior que abarcan más de 11 hectáreas y alcanzan unos 420 metros de diámetro, recalca Uceta. El complejo original estaba formado por un círculo exterior de 98 enormes piedras, algunas de hasta 40 toneladas, además de otros dos círculos interiores, el Círculo Norte y el Círculo Sur, con otras 83 piedras. Todo el conjunto estaba rodeado por un foso excavado a mano con astas de ciervo en la roca de tiza.

Un paisaje sagrado junto a Stonehenge
Avebury se encuentra a unos 30 kilómetros de Stonehenge y ambos forman parte del mismo sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El conjunto incluye también la Avenida de Kennet, flanqueada por megalitos, el misterioso Silbury Hill y el sepulcro de West Kennet Long Barrow. El uso original de Avebury sigue siendo una incógnita, aunque las teorías arqueológicas apuntan a que pudo ser un santuario multifuncional, relacionado con reuniones, comercio, alianzas, festivales estacionales y rituales vinculados a la fertilidad y los antepasados.

Frente a la visita más restringida de Stonehenge, en Avebury la entrada al recinto es gratuita y libre. Es posible caminar entre las piedras, tocarlas, sentarse en la hierba o hacer un picnic mientras las ovejas pastan en los alrededores. Dentro del propio círculo se encuentra además The Red Lion, un pub histórico del siglo XVII que presume de ser el único pub del mundo rodeado por un círculo de piedras neolítico.

Avebury, el lugar que ayudó a proteger el patrimonio
Avebury también ocupa un lugar fundamental en la historia de la conservación del patrimonio británico. Tras siglos de vandalismo, John Lubbock compró los terrenos en 1872 para salvar el monumento y Pitt Rivers catalogó y dibujó sus restos con precisión científica, defendiendo que los restos arqueológicos debían considerarse un tesoro nacional. Como resume Enrique Domínguez Uceta: “Avebury es el lugar donde el hombre neolítico moldeó el paisaje y donde el hombre moderno aprendió a respetar y proteger su propio pasado”.
Escucha el audio completo de este reportaje de Enrique Domínguez Uceta para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero, que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00h, presentado por Lorena Pérez Mansillas en su edición estival.
