Ramona ya está a salvo. La perra que durante varios días permaneció en la entrada del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva, bajo la lluvia y el frío del temporal, ha sido finalmente rescatada por la asociación La Tropa de Isra, que ahora se hace cargo de ella.
La imagen del animal, empapado y esperando junto a la puerta del centro hospitalario "como si estuviese esperando a alguien", había generado una ola de preocupación en redes sociales. Muchos vecinos acudieron al lugar para intentar ayudarla, aunque desde el primer momento voluntarios advirtieron que perseguirla solo aumentaba el riesgo de que huyera hacia la autovía cercana.
Días después, la protectora ha confirmado que la perra fue abandonada. "Tenemos mensajes de primera mano y de total confianza de que vieron a un coche bajarla días atrás y salir corriendo", explican desde la asociación. Ese detalle explicaría por qué el animal se acercaba insistentemente a los vehículos que entraban en el hospital, posiblemente buscando a la persona que la dejó allí.
"Posiblemente hubiese encontrado allí comida y por eso haya estado volviendo, para alimentarse y por si su 'familia' volvía a por ella", señalan.
Joven, cariñosa y sin cachorros
La perra, bautizada como Ramona, tiene entre 2 y 3 años y pesa entre 15 y 18 kilos. Aunque presentaba las mamas muy marcadas, la asociación aclara que no tiene cachorros actualmente, sino que arrastra el desgaste de haber parido en varias ocasiones pese a su juventud.
Según los voluntarios, es un animal cariñoso, sociable con otros perros y que tolera perfectamente el contacto humano. Ya se le ha colocado collar antiparasitario y un collar de paseo, y en los próximos días será llevada a una clínica veterinaria para una revisión completa, vacunación y esterilización
La asociación ha agradecido públicamente la preocupación ciudadana, pero recuerda que ahora comienza otra etapa que también requiere apoyo. Necesitan una casa de acogida en Huelva y ayuda económica para afrontar los gastos veterinarios y de mantenimiento.
Ramona ya no dormirá sobre el césped mojado ni mendigará comida en la puerta de un hospital. Ahora empieza, dicen quienes la rescataron, "su nueva vida".

