La modelo alemana Heidi Klum ha revalidado su título de 'reina de Halloween' con su disfraz de este año: una gigantesca réplica de su propia mano izquierda, recién amputada y ensangrentada. Así se presentó en la 25ª edición de su fiesta anual en Nueva York. Todos los años su disfraz da que hablar, cabe recordar el de medusa del año pasado o el de gusano.
Este año se ha superado, porque el disfraz es una réplica exacta de su mano. Casi dos metros de altura de disfraz, con los anillos de la modelo, su alianza de casada, las uñas largas pintadas de rojo y las venas y líneas de la palma de la mano y un tatuaje con el nombre de su marido. La cara de Heidi Klum asomaba por una pequeña abertura en el medio de la palma.
De la muñeca cortada colgaban los tendones, ligamentos y huesos falsos. Para que todo fuera más macabro aún, a la modelo le salía sangre de la boca y apareció acompañada de asistentes con trajes de protección manchados de sangre.
Entre cinco y seis horas para ponerse el disfraz
La modelo ha desvelado que todo fue idea de Mike Marino, experto en prótesis de maquillaje en Hollywood y colaborador habitual de Klum. Para realizar el disfraz utilizó látex, plástico, metal, silicona y spandex para la estructura. Además, el cuerpo de la propia modelo fue escaneado para dotarlo de más realismo.
Ponerse el disfraz no ha sido cosa fácil. Según la modelo, solo en ponérselo tardó entre cinco y seis horas, aunque el proceso de fabricación ha durado meses. La idea, de hecho, la pensó el año pasado, cuando decidió que quería encarnar una mano gigante, en concreto, la suya.
El origen de 'Heidiween'
La fiesta de disfraces de Heidi Klum, más conocida como 'Heidiween' tiene su origen en el año 2000. La modelo alemana, residente en Estados Unidos desde 1993, se enamoró de esta fiesta cuando llegó allí. Si bien, como ha contado en alguna entrevista, las fiestas a las que acudía le parecían "poco ambiciosas". Por eso pensó en organizar la suya propia, ¿El requisito? Que la gente se esforzara "de verdad" con los disfraces.
Cualquier invitado que acudiera sin disfraz no podía entrar, por lo que la fiesta ha acabado convirtiéndose en toda una competición por ver quién lleva el disfraz más original. En el 2000, Heidi Klum se disfrazó de S&M, pero una versión de sí misma. Lo que comenzó como una fiesta entre amigos ha acabado convirtiéndose en uno de los eventos más esperados del calendario de famosos de Hallywood.

