Avena sativa o simplemente avena tiene un largo historial de uso en la alimentación y la medicina. Su origen se remonta a miles de años y ha sido un alimento esencial en diversas civilizaciones, aunque al principio era considerada una "mala hierba" en cultivos de trigo y cebada.
Se cree que la avena silvestre comenzó a crecer en estas regiones hace más de 7.000 años en Asia Central y Medio Oriente. En Europa del norte se convirtió en un cultivo clave, debido a su resistencia al clima frío.
Hoy en día, los principales productores de avena son Rusia, Canadá, Australia, Polonia y Estados Unidos.
Beneficios de la avena
Hoy en día, la avena es reconocida como un superalimento gracias a sus propiedades:
- Rica en fibra (betaglucanos), lo que ayuda a reducir el colesterol y ayuda a evitar picos de glucosa. Además, favorece la digestión y ayuda a prevenir el estreñimiento y mejora la flora intestinal.
- Gran fuente de energía y nutrientes esenciales: rica en carbohidratos complejos que brindan energía sostenida. Además, es una fuente de proteína vegetal, ya que contiene aminoácidos esenciales para la regeneración muscular.
- Fortalece el sistema inmune: Sus antioxidantes y minerales como el zinc y el selenio mejoran las defensas del cuerpo.
- Beneficiosa para la piel, por lo que se usa en productos cosméticos. De hecho, desde la antigüedad, la avena se utilizaba en baños terapéuticos para aliviar irritaciones de la piel.
La avena en la cocina
Durante la Edad Media en Europa, pero especialmente en Escocia y Alemania, la avena se convirtió en un alimento básico. De hecho, en Escocia, se popularizó el porridge (papilla de avena), que sigue siendo un plato tradicional. Este plato consiste en: avena cocida con leche o agua, endulzada con miel o frutas. Otro uso que hace la cocina escocesa de este alimento es para elaborar sus galletas de avena tradicionales, que se sirven con queso o mantequilla.
Actualmente, una de las formas más típicas de consumir avena en hojuelas es en forma de muesli, es decir, mezclando avena cruda con yogur, frutas y frutos secos.
Otras formas de consumo de la avena es en grano entero, que se cocina como arroz o en sopas y guisos; también está la avena cortada, ideal para gachas espesas; y también existe la harina de avena, para panes, panqueques y repostería saludable.
Una forma de consumo que cada vez tiene más presencia es la bebida de avena, incluida dentro de las “leches vegetales”. Es una buena opción para preparar smoothies y postres.

