Hoy en día existen miles de vías para conocer a gente, entre ellas, a través de las pantallas. Pero, lo que a muchos les sigue pareciendo chocante es llegar a ver un alto mando militar buscando el amor a través de aplicaciones de citas, como puede ser Tinder. El problema no es la aplicación en sí, ya que ampliar nuestro círculo es beneficioso, sino es el peligro que surge cuando la búsqueda de pareja puede llegar a mezclarse con secretos de Estado. Y es que las plataformas que millones de personas usan para ligar o, incluso, para registrar sus metas de running se han convertido en una pérdida de seguridad y de privacidad.
En el programa Julia en la onda de Onda Cero han abordado este fenómeno a raíz de una investigación de la plataforma Follow The Money en el que lograron geolocalizar a cientos de soldados en bases militares de toda Europa usando únicamente perfiles falsos en la aplicación Tinder. Con todo esto, les ubicaban exactamente en el mapa incluso sin hacer match, solo usando la app. Como han advertido en el programa, "se lo ponemos muy fácil a los hackers". Una teoría que confirma, además, que la huella digital se convierte en un factor humano muy débil.
Una vulnerabilidad que quedó al descubierto cuando el ejército estadounidense pudo revelar la ubicación de bases secretas a través de la aplicación Strava porque los soldados colgaban sus entrenamientos en medio del desierto, donde supuestamente no había nada.
Espionaje militar a través de Tinder
Lo que parece sacado de una película se ha convertido en una realidad. Y es que el caso del militar que buscaba el amor a través de Tinder ha resonado en todo el mundo. Un caso protagonizado por un comandante español destinado en el Mando Marítimo Aliado de la OTAN en Reino Unido. Y es que el militar contactó a través de la aplicación de citas con la Janine White, una presunta espía con triple nacionalidad (rusa, polaca y británica) que habla ocho idiomas y maneja armas con soltura. Algo que hizo sospehar a la organización y por el que el militar fue apartado de su destino.
Ante estos argumentos, Julia Otero ha lanzado una advertencia: "Estas cosas se están normalizando, especialmente entre adolescentes". La periodista ha añadido que este tipo de comportamientos puede constituir un "delito".
