Un gesto con la mano, aparentemente simple y discreto, fue clave para que una mujer de Burgos lograra liberarse de su agresor sexual durante las pasadas fiestas patronales de la ciudad. El uso de la señal internacional de socorro, que consiste en doblar el pulgar hacia la palma y cerrar los dedos formando un puño, permitió a otra mujer advertir que la víctima estaba en peligro y dar la voz de alarma, facilitando así la intervención de la Policía Nacional.
Los hechos ocurrieron a finales de junio, en una zona de ocio de la capital burgalesa. Según ha informado la Policía, la víctima fue abordada por un grupo de cinco jóvenes, uno de los cuales insistió en acompañarla a casa pese a la negativa reiterada de ella. La actitud intimidante del grupo, su insistencia y superioridad numérica provocaron en la mujer un "estado de miedo y ansiedad", según detalla la nota policial. Tras un corto trayecto, cuatro de los chicos se alejaron, dejando sola a la víctima con el individuo que, poco después, sería detenido por agresión sexual.
Ya sin testigos directos, el hombre comenzó a realizarle tocamientos no consentidos. La mujer, tratando de zafarse de la situación, aprovechó que se encontraban cerca del Hospital Universitario de Burgos para decirle que necesitaba ir al baño. Una vez en la zona de Urgencias y rodeada de personas, hizo el gesto de socorro. Una mujer que lo reconoció avisó inmediatamente al personal de seguridad, que dio parte a la Policía. El agresor fue detenido en el mismo centro hospitalario y puesto a disposición judicial. El juez decretó su libertad con cargos mientras se instruye el caso.
¿En qué consiste el gesto?
El gesto consiste en levantar la mano con la palma hacia afuera, doblar el pulgar sobre la palma y luego cerrar los otros cuatro dedos formando un puño. Es una señal silenciosa de auxilio reconocida internacionalmente para pedir ayuda en situaciones de violencia machista.
Una herramienta global contra la violencia
Organizaciones feministas han aprovechado este suceso para recordar la importancia de conocer e identificar esta señal. Yolanda Martín, portavoz de la Coordinadora de Mujeres de Valladolid, explica que este código gestual surgió en Canadá durante el confinamiento por la pandemia, para permitir a las mujeres pedir ayuda incluso en presencia de sus agresores, tanto en persona como en videollamadas. Desde entonces, ha sido adoptado a nivel global gracias al impulso de la Red Global de Mujeres y múltiples entidades feministas.
"Conocer esta señal puede marcar la diferencia entre intervenir a tiempo o no hacerlo. No se trata solo de que las mujeres la utilicen, sino de que toda la sociedad esté alerta y sepa identificarla para actuar con rapidez y discreción", subraya Martín.
Este no ha sido el único caso en que la señal ha resultado crucial. En 2021, en Barcelona, una mujer la empleó durante una consulta médica, lo que permitió a los Mossos d'Esquadra detener a su agresor. Más recientemente, la cantante mexicana Alicia Villarreal la utilizó sobre el escenario para visibilizar la violencia que había sufrido y dar a conocer el gesto entre su público.
La violencia machista sigue siendo una lacra persistente y silenciada. Herramientas como esta señal, junto a los canales de denuncia y atención disponibles, buscan facilitar la salida de las víctimas del círculo de violencia. El teléfono 016, que no deja rastro en la factura, está operativo las 24 horas, todos los días del año, en 53 idiomas. También se puede contactar por correo electrónico (016-online@igualdad.gob.es), WhatsApp (600 000 016), y en situaciones de emergencia, a través del 112, el 091 o el 062. Además, la app AlertCops permite lanzar señales de socorro con geolocalización si no se puede hablar. Porque cada gesto cuenta, y puede salvar una vida.

