Ousman Umar, escritor, actor y fundador de la Nasco Feeding Minds, ha visitado Más de uno para presentar 'Viaje al país de los blancos', una película en la que interpreta su propia historia y relata la travesía que emprendió desde Ghana hasta Barcelona en busca de un futuro mejor.
Durante la entrevista, Umar explicó la dureza que ha supuesto revivir una experiencia marcada por el sufrimiento y la supervivencia. Aunque pueda parecer sencillo interpretarse a sí mismo, aseguró que ha sido uno de los mayores desafíos de su vida. "Volver a meterse en la piel del niño que fui, volver a pasar el frío y, sobre todo, el miedo", afirmó. "De juego no tenía absolutamente nada".
De juego no tenía absolutamente nada
El actor explicó que asumió el proyecto como una forma de honrar a quienes no lograron sobrevivir al viaje. "La única manera de hacer algo por mis compañeros que ya no están vivos es asumir la responsabilidad y hacer el esfuerzo emocional de volver a vivir la tortura del viaje", señaló.
Umar recordó que nació en una realidad muy aislada en un pequeño pueblo de Ghana. "Pensaba que el mundo terminaba en las fronteras de mi aldea", relató. El acceso a la información era prácticamente inexistente y todo lo que conocía llegaba a través del boca a boca. La escuela más cercana estaba a 14 kilómetros de distancia y solo pudo asistir durante dos años.
El primer conocimiento que tuvo de la existencia del hombre blanco fue cuando descubrió vio un pájaro de hierro en el que, según sus vecinos, solo podían volar los blancos. Siendo todavía un niño fue enviado a la ciudad para trabajar como soldador. Su baja estatura le permitía introducirse en los espacios más estrechos de las máquinas para realizar tareas de soldadura.
Cinco años de viaje por África
Su viaje hacia Europa se prolongó durante cinco años, en los que atravesó ocho países y recorrió más de 21.000 kilómetros a pie. Durante el trayecto cayó en manos de traficantes de personas que, según explicó, se aprovechan de la vulnerabilidad de quienes buscan una oportunidad.
Uno de los episodios más dramáticos tuvo lugar durante el cruce del desierto del Sáhara. De las 46 personas que iniciaron aquella travesía, únicamente seis consiguieron llegar a Libia. Umar llegó al país cuando tenía apenas 12 años. Entonces, según recordó, "era prácticamente un delito ser negro" en el país norteafricano. Durante su estancia fue encarcelado en varias ocasiones debido a su condición de migrante.
También quiso destacar que las muertes en el mar representan únicamente una parte de la tragedia migratoria. "Los muertos en el mar son solo la punta del iceberg", aseguró. Con 17 años alcanzó las costas españolas en una patera que llegó a Fuerteventura. Lo hizo, según sus propias palabras, siendo un "analfabeto total". Sin embargo, la llegada a Europa no fue como la había imaginado.
"Pensaba que había llegado al paraíso, que era un hombre libre", recordó. Durante sus primeros días en España saludaba a las personas por la calle y se sorprendía al comprobar que nadie le respondía. "Descubrí que la selva de cemento es peor que la selva tropical", afirmó.
Descubrí que la selva de cemento es peor que la selva tropical
En Barcelona una pareja, Montse y Armand, le acogió en su casa y le dio la oportunidad de estudiar. Su propia historia es también un ejemplo de transformación. En apenas seis años consiguió completar todo el itinerario educativo español y acceder a la universidad. Una oportunidad que, según explicó, cambió por completo su vida. Para Umar, Viaje al país de los blancos pretende contribuir a una mejor comprensión del fenómeno migratorio. "Es una película que arroja luz a la oscuridad", afirmó, antes de recordar ante el auge de los discursos racistas y antiinmigración que "la historia de la migración es la historia de la humanidad entera".
A pesar de las dificultades, nunca perdió la esperanza. Reconoció que durante mucho tiempo convivió con la pregunta de por qué él había sobrevivido mientras tantos otros habían perdido la vida. Más adelante, esa reflexión evolucionó hacia otra cuestión: para qué había sobrevivido.
De esa búsqueda nació la semilla de Nasco Feeding Minds la ONG con la que trata de ayudar a personas de Ghana, su país de origen, a través de la educación. Umar sostiene que la razón por la que tantas personas arriesgan la vida en rutas migratorias peligrosas es la falta de acceso a la educación y a las oportunidades de formación.

