Las aguas superficiales del Mediterráneo español han superado por primera vez los 33 grados desde que existen registros. Se trata de un nuevo récord que se produce en un contexto de temperaturas excepcionalmente elevadas, tanto en esa cuenca como en el mar Cantábrico.
Según las mediciones de Puertos del Estado, analizadas por Servimedia, la boya situada junto a la isla Dragonera, al oeste de Mallorca, registró 33,02 grados a las 16:00 horas de este miércoles 5 de agosto de 2026. Es la temperatura más alta medida en ese punto desde que comenzaron los registros en 2006 y también la mayor registrada hasta la fecha en el Mediterráneo español.
La boya de Dragonera ya marcó este año 2026 otros récords mensuales, con 26,20 grados en mayo y 31,42 grados en julio.
Récords en otras boyas
La boya exterior de Tarragona también alcanzó este miércoles un máximo histórico, al registrar 30,02 grados. En este caso, la toma de datos comenzó en 1992.
Hasta el momento, el único precedente de una temperatura superior a los 30 grados en una boya del Mediterráneo español, correspondía a Mahón, en Menorca, donde se alcanzaron 31,31 grados el 10 de agosto de 2022.
La AEMET alerta de la anomalía térmica
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte que la temperatura se sitúa mas de 3 grados por encima de lo habitual para estas fechas en el cantábrico y más de 4 grados por encima de lo normal en el Mediterráneo occidental.
El organismo subraya que "esto provoca noches muy cálidas en la costa y un aumento de la sensación de bochorno por la elevada humedad".
La subida de temperatura del mar podría dar paso a situaciones del tipo DANA o gota fría
Además de intensificar las noches tropicales, el aumento de la temperatura del mar puede favorecer la aparición de episodios de inestabilidad atmosférica, como las DANAS o la gota fría.
Así lo explica Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, quien también alerta de que el calentamiento del mar provoca alteraciones en los ecosistemas marinos, con la expansión de especies invasoras y cambios que se harán cada vez más evidentes en los próximos años.
Olcina insiste en que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen sin reducirse al ritmo necesario y advierte que, si esta tendencia continúa, el calentamiento global seguirá intensificándose durante la segunda final de esta década.

