De vez en cuando saltan en la política española temas que merecen un debate que trasciende la izquierda y la derecha. Retrasar el acceso a redes sociales de niños y adolescentes es uno de ellos. ¿Es bueno prohibir el acceso a TikTok, Instagram y Youtube a los menores de 16?
Ayer anunció Pedro Sánchez que España prohibirá el acceso a redes a menores de 16. Como Australia. También Francia y Reino Unido están en ello. Sánchez lo anunció en Dubai aprovechando que pasaba por ahí y que por el Congreso va poco.
El veto a redes lleva ya dos años atascado en su tramitación. A lo mejor anunciarlo justo ayer tiene más que ver con cambiar de tema cuando recula con el decreto ómnibus que con intención real de legislar. Pero no descartemos que, haciendo que hace, el Gobierno alguna vez acierte. Y limitar el acceso de menores a redes sociales incapaces de evitar que consuman contenido dañino creo que sería acertar.
Por si fuéramos capaces de debatirlo en serio, unas ideas: técnicamente es complicado, es verdad. Pero cuantos más países se sumen, más presión para que las tecnológicas faciliten control real por edad. Si el algoritmo sabe que estás pensando en tomar magnesio con 50 también sabe que le enseña a una niña de 12 con anorexia vídeos de adelgazar.
Decir que porque los adolescentes pueden saltarse la prohibición con un VPN es como decir que no merece la pena restringirles venta de alcohol porque hacen botellón. Retrasar el inicio en un producto adictivo en niños disminuye los riesgos en la edad adulta.
La Generación Z lo tiene más claro. Hay estudios con jóvenes que dicen que preferirían vivir en un mundo sin TikTok ni Instagram siempre y cuando sus amigos tampoco lo tuvieran. La idea de la adicción colectiva es importante. No es un uso individual, como el porno, es una trampa en la que el interés de uso se reduce si los demás tampoco lo usan. Por eso puede funcionar mejor retrasar su acceso a todos a la vez.
¿Moraleja?
Debatir sobre menores y redes sociales
es uno de esos debates fundamentales
