Josep Maria Pou era una de tantas personas que hacían su vida cotidiana en Madrid el 23 de febrero de 1981, hace ahora 45 años. "Era una tarde muy teatral", recuerda. Venía de actuar en El Escorial cuando, a través de la radio del coche, escuchó las primeras noticias sobre el intento de golpe de Estado encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero. "Nos lo tomamos un poco a coña, parecía algo berlanguesco", ha explicado.
Al llegar a Madrid se dirigió directamente al Teatro Español, situado a escasos metros del Congreso de los Diputados. Tenía que recoger el libreto de la obra 'El galán fantasma', en manos del director José Luis Alonso, un "enorme papel protagonista".
Al llegar, el propio Alonso le propuso acercarse al Congreso para ver de primera mano qué estaba ocurriendo. "Allí no parecía que pasara nada", afirma Pou. Fue al regresar cuando tomó verdadera conciencia de la gravedad de la situación: calles casi desiertas, miradas de reojo, pasos acelerados. "Todos nos mirábamos y apurábamos el paso". Algunos compañeros suyos incluso prepararon las maletas ante la incertidumbre.
Pou, actor catalán que ha desarrollado buena parte de su carrera en castellano —y que, según señala Alsina, "debería ser inglés"—, vivió en Londres otro momento decisivo en su trayectoria. Allí asistió a la representación de 'Gigante', texto novel de Mark Rosenblatt, y quedó "absolutamente petrificado" por la magnitud de la obra. "Me propuse seguir de cerca esta función", ha contado.
No es sencillo obtener los derechos de una obra británica o estadounidense: muchos productores prefieren explotarla en Broadway durante años antes de cederla. Sin embargo, cuando Pou solicitó los derechos, recibió una respuesta afirmativa: "Si la función la hace el señor Pou, estaré encantado". "Este caso fue milagroso", celebra.
Un debate sobre la libertad de expresión y Palestina
El texto trata la masacre del pueblo palestino por parte del Estado de Israel a través de la figura de Roald Dahl. El autor de clásicos infantiles y para adultos, como 'Charlie y la fábrica de chocolate', estableció en su día un paralelismo entre la actuación de los nazis y la del Estado de Israel, y derivó hacia posiciones abiertamente antisemitas, llegando a afirmar la extinción de los judíos. Aquellas declaraciones provocaron una de las primeras grandes "cancelaciones" públicas: editores estadounidenses amenazaron con dejar de comercializar sus libros.
La función recrea una reunión entre el propio Dahl, su esposa y dos de sus editores en plena crisis por el escándalo. Dahl nunca recibió el título de sir y, años después, sus herederos pidieron disculpas públicas en su nombre. Pou admite que, tras el exhaustivo trabajo de documentación sobre el escritor, "cuando oigo hablar de sus herederos, se me crispa la piel".
Traducida del inglés al catalán y el castellano
El actor también ha explicado las diferencias entre la versión en catalán y en castellano. No se trata solo de traducir: cambia el ritmo, la musicalidad y la capacidad de fabulación. "Hay que volver a aprendérselo en castellano partiendo de cero", señala, aunque reconoce que el texto "suena maravillosamente bien" en esta lengua.
Estoy orgullosísimo de esta compañía"
"Estoy orgullosísimo de esta compañía", ha afirmado, destacando el debate literario y moral que suscita la obra. Y ha subrayado, con pesar, que el conflicto en Palestina sigue plenamente vigente, años después de los hechos que inspiran el texto.

