La reciente edición de los Goya y el Festival de Málaga han puesto sobre la mesa un debate que salpica de lleno a la industria del entretenimiento: la asistencia de influencers a alfombras rojas en festivales de cine. Esta polémica, por poner un poco en contexto, se ha agudizado con ciertas declaraciones de creadoras de contenido que asistieron a dichos eventos.
Una de ellas, preguntada por la recomendación de alguna película en plena alfombra roja, no supo decir ningún film actual. Optó a citar Ocho apellidos marroquís, de 2023. De ahí la crítica del analista de televisión Borja Terán: "Desconfiemos de la gente que no se hace preguntas. Si vas a un festival de cine, por lo menos estudia dos películas".
Según defiende en Julia en la onda, "la culpa es de las personas de marketing al decir 'vamos a llevar a influencers para que hablen de nosotros'". El problema, añade, "es que a veces no hablan de ellos", trasformando así eventos destinados a celebrar el cine en simples escenarios para el autoconsumo digital.
Son medios de su propio ombligo
Uno de los ejemplos que ha utilizado el analista para evidenciar esta realidad cada vez más frecuente fue el caso de Lola Lolita en el Festival de Málaga. Y es que, aunque la influencer haya defendido su presencia alegando a que son "como un medio, pero de nuestra generación", Terán critica la falta de contenido real sobre este tipo de certámenes. "Se hizo fotos en el hotel, fotos que podía haber hecho en Málaga o en Moratalaz. Son medios de su propio ombligo".
Así las cosas, Terán lamenta que se haya interiorizado que la vida es "venderse a uno mismo" y ser un escaparate constante. Algo que ya se está extrapolando a la alfombra roja: "Se apropian de la alfombra roja y la convierten en su propio decorado".
