EMBARAZO Y SALUD INFANTIL

Así influye la exposición al calor durante el embarazo en el desarrollo cerebral infantil, según un nuevo estudio

Coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, el informe apuntaría a que un crecimiento más lento del tálamo, vital para el procesamiento de la información, estaría vinculado a la exposición al calor durante el embarazo y primeras etapas de la infancia.

Nora Barreto Torres

Madrid |

Bebé Sonriente Acostado En La Cama En La Habitación /Pexels
Bebé Sonriente Acostado En La Cama En La Habitación | Pexels

El cambio climático, cada vez más, incrementa la exposición a temperaturas extremas en todo el mundo, y con ella la inquietud por sus posibles efectos en la salud. Por ejemplo, en periodos especialmente críticos para el desarrollo cerebral infantil, se es más sensible a los factores ambientales. Una debilidad que, ante el calor extremo con el que convivimos, podría provocar alteraciones cognitivas y problemas de salud mental.

"Queríamos analizar si la exposición al calor o al frío desde la concepción hasta los 8 años de edad se asociaba con cambios en el desarrollo cerebral durante la infancia tardía y la adolescencia, e identificar los periodos en los que el cerebro es más vulnerable", comparte Laura Granés, la primera autora del estudio liderado por ISGlobal en el que se incluyeron a 3.251 niños de la cohorte de nacimiento Generation R Study de Países Bajos.

"Utilizamos un modelo climático de alta resolución que proporcionó estimaciones semanales de la temperatura exterior durante el embarazo y estimaciones mensuales desde el nacimiento hasta los 8 años de edad en el lugar de residencia de cada participante. Posteriormente analizamos resonancias magnéticas cerebrales realizadas aproximadamente a los 10 y a los 14 años", añade. Algo que les permitió mediar las variaciones del volumen de 11 estructuras cerebrales a lo largo del tiempo y verificar si estas estaban relacionadas con la exposición previa al calor o al frío.

El tálamo

La principal estructura del diencéfalo en el cerebro que filtra la información sensorial hacia la corteza cerebral, fue la que mostró una notable asociación respecto a todas las demás regiones cerebrales analizadas.

Esto se debe a su temprano desarrollo durante el embarazo en un calendario de desarrollo muy regulado y al riego sanguíneo durante el crecimiento del feto, que lo hace más vulnerable a los cambios provocados por el calor.

Del embarazo a los cinco meses: el periodo más sensible

Los investigadores identificaron una "ventana crítica" que abarca la concepción hasta los cinco meses de vida: La exposición a una temperatura media mensual de 20.5 grados centígrados durante ese periodo, frente a una temperatura de referencia de 12,5 grados, se relacionó con una formación más lenta del tálamo entre los 9 y 15 años. Algo que no se encontró en otras estructuras cerebrales analizadas ni mediante exposiciones de los participantes a temperaturas frías.

Las posibles claves de este efecto

Aunque la investigación no determina el mecanismo biológico responsable, los científicos plantean varias hipótesis. Entre ellas que el calor durante la gestación pueda alterar los nievles de hormonas del estrés en la madre respecto a la función protectora de la placenta o modifique la señalización de la serotonina, un proceso esencial para la formación de las conexiones entre el tálamo y la corteza cerebral. Además de un importante estrés oxidativo, la inflamación que esto ocasiona podría desempeñar un papel importante en el proceso, aunque los autores insisten en que serían necesarios nuevos estudios para confirmarlo.

Más problemas de conducta pero no peor rendimiento cognitivo

Una mayor presencia de problemas de conducta externelizantes durante la adolescencia tales como comportamientos agresivos o dificultades para respetar las normas, se sitúa como uno de los factores provocados por esta lentitud en el progreso del tálamo.

Aunque aún no muestra evidencias de haber afectado al rendimiento cognitivo, quedará por averiguar si esta problemática medioambiental pueda contribuir a la aparición de trastornos del neurodesarrollo.

Un fenómeno que podría agravarse con el cambio climático

Los investigadores recuerdan que los participantes del estudio nacieron entre 2002 y 2006, cuando las temperaturas eran inferiorees a las actuales. Por lo que podría considerarse una repetición de la investigación con las nuevas generaciones para conocer el impacto del aumento de las temperaturas derivado del campo climático.

A la espera de nuevos estudios, los autores consideran que minimizar la exposición a temperaturas elevadas durante el embarazo y los primeros meses de vida, podría ser una medida importante para favorecer un desarrollo cerebral infantil saludable.

Una amenaza para el planeta con cada nuevo día negando la realidad y una evidencia que apunta a que podría estar dejando huella en la humanidad desde antes de su nacimiento.