Carlos Alsina ha dedicado la tertulia de Más de uno a recordar la figura del periodista Raúl del Pozo tras su fallecimiento. Durante la conversación, el poeta y periodista Antonio Lucas se reivindicó con cariño como "hijo" del histórico cronista.
Lucas contó que se crió prácticamente deambulando por el Café Gijón, donde de niño conoció a Raúl del Pozo, siempre sentado en su mesa habitual. Con el tiempo, explicó, el periodista lo adoptó como un segundo padre: "Hemos pasado muchas cosas juntos".
También recordó su peculiar forma de escribir, tecleando con dos dedos y "pegándoles unos golpes a las letras que era una barbaridad" Para Lucas, la redacción y el Café Gijón eran "las dos biosferas en las que le galopaba el corazón" a Raúl del Pozo.
El poeta evocó además algunas manías del columnista: su hipocondría —"llegó a tomarse la tensión hasta 80 veces en un mismo día"— y su manera de parar taxis lanzando un derechazo en mitad de la carretera, algo que, bromeó, "recordarán todos los taxistas de Madrid".
La despedida entre Manuel Vicent y Raúl del Pozo
Lucas relató también la despedida entre Manuel Vicent y Raúl del Pozo, amigos de toda la vida y vecinos en Madrid. Hace quince días acompañó a Vicent a visitarlo; el escritor llevó unos cruasanes de Pastelería Mallorca, los favoritos de Raúl. Al verlos llegar, el periodista sonrió, apenas pudo hablar y se comió medio. Al salir, Vicent le dijo a Lucas: "Lo último que ha ingerido este hombre en la vida es un croissant de Mallorca".
Lo último que ha ingerido este hombre en la vida es un croissant de Mallorca
Cucarachas y cigalas
Entre las anécdotas del Café Gijón, Lucas recordó otra escena muy propia de Raúl del Pozo: el día en que encontró una cucaracha en el suelo, la agarró con firmeza, la levantó en alto y le gritó al dueño del local: "A ver si me cambias la cucaracha por una cigala".
