La sombra del ébola ha regresado al continente africano, pero esta vez con un escenario de incertidumbre mayor. Para entender la gravedad del asunto, el corresponsal de Onda Cero en África, Alfonso Masoliver, invita a "rebobinar al 24 de abril", fecha en la que un sanitario de Bunia falleció tras presentar síntomas compatibles con el virus.
La "cepa rara" que se extendió en silencio
El problema, explica Masoliver, radica en el diagnóstico inicial: "el laboratorio de Bunia solo podría detectar la cepa Zaire, la más común. Todas dieron negativo". Fueron necesarios casi 20 días de inacción para que, finalmente, el laboratorio de Kinshasa confirmara la presencia de la variante Bundibugyo, "una variante rara y sin vacuna aprobada".
El impacto fue inmediato y devastador. "A partir de ahí todo se acelera", señala el reportero, refiriéndose a la confirmación de un caso importado en Uganda y la posterior declaración de emergencia sanitaria a nivel internacional por parte de la OMS el 16 de mayo.
Según los datos aportados por Masoliver en Onda Cero, en menos de un mes el brote ha dejado ya 134 fallecidos más de 500 casos sospechosos y 30 contagios confirmados, una curva de contagios que "se multiplicó en silencio" durante las primeras semanas.
La ciudad de Goma, una "paradoja cruel"
El punto más crítico del análisis llega al abordar la situación de Goma, ciudad que define como un escenario de "paradoja cruel". Esta urbe de más de un millón de habitantes está controlada por la milicia rebelde M23 desde enero de 2025.
"Paradójicamente, en Goma está uno de los dos únicos laboratorios del país capaces de detectar esta cepa, y hoy está custodiado por los fusiles del M23". Este control militar no solo impide el acceso humanitario, sino que convierte la lucha contra el ébola en una misión prácticamente imposible.
El panorama que describe Masoliver es completamente desolador: con la frontera de Ruanda cerrada y los frentes de guerra bloqueando cualquier tipo de asistencia del ejército congoleño, la respuesta mediática ha colapsado, "Los hospitales de Bunia están desbordados".
Este brote de ébola ha llegado a un punto crítico donde el virólogo y jefe de la respuesta congoleña, Jean-Jacques Muyembe, ha sentenciado la situación con una sola palabra: "catastrófica".
