El futuro político de Keir Starmer se mantiene en el aire. El actual primer ministro británico sigue en su residencia de Chequers reflexionando sobre su continuidad al frente del Gobierno mientras crecen las informaciones en los medios británicos sobre una posible dimisión. En medio de esta incertidumbre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado por hecha la salida de Downing Street del líder de los laboristas y ha cargado contra su gestión en materia de inmigración y política energética. "Dimitirá como primer ministro de Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas cruciales: inmigración y energía", ha publicado Trump en su red social.
El mandatario estadounidense criticó especialmente la gestión británica sobre la explotación de los recursos petrolíferos del mar del Norte durante la guerra de Irán, una cuestión que ha generado tensiones entre ambos gobiernos durante las últimas semanas. Pese a sus críticas, Trump concluyó su publicación deseándole "lo mejor" al dirigente laborista.
Andy Burnham: el favorito entre los laboristas
La situación del primer ministro se ha complicado tras los malos resultados obtenidos por los laboristas en las elecciones municipales del pasado mayo, además del regreso de Andy Burnham al Parlamento y, como consecuencia, su posible relevo a Starmer. La victoria de Burnham en las elecciones de la localidad de Makerfield al Parlamento le permite ser uno de los candidatos al liderazgo de los laboristas y, posiblemente, ser primer ministro, ya que cuenta con un importante respaldo dentro de la formación política de los laboristas.
Mientras, fuentes cercanas a Starmer han explicado que no tiene una decisión tomada pero dará "pronto" una respuesta a su partido.

