El tema de la semana es el memorando de paz que alcanzaron Estados Unidos e Irán hace unos días y que no ha tardado en frustrarse. Apenas un día después, se canceló en Suiza la firma del acuerdo entre los dos países por los ataques de Israel en Líbano. El propio ministro de Seguridad Nacional israelí, Ben Gvir, dijo hace unos días:
"No podemos dejar de destruir casas en el sur del Líbano. No podemos. Punto. No podemos permitir que la población del sur del Líbano regrese. Debemos continuar controlando el territorio incluso si Trump no está de acuerdo. Somos un Estado independiente".
Que el acuerdo saltase por los aires en tan poco tiempo era algo que desde Estados Unidos se podían imaginar, ya que, según explican Eduardo Saldaña y Alba Leiva en El Orden Mundial de Julia en la onda, hace dos días, la inteligencia de Estados Unidos advirtió a la Casa Blanca de que los israelíes iban a sabotear el acuerdo, por lo que actualmente "estamos viendo un choque clarísimo entre un nacionalismo israelí, que está desatado, y los intereses de su aliado histórico".
Israel no es firmante, pero EEUU le presiona
El choque entre ambos aliados era "predecible" desde que se presentaron los 14 puntos del memorando porque en ellos, se incluía el cese de las hostilidades en Líbano, que es una "apelación directa a Israel". De hecho, el primer punto del acuerdo dice "Estados Unidos y la República Islámica de Irán, junto con sus aliados en la guerra actual, firman este memorando de entendimiento (MdE) para declarar el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano". Es decir, aunque Israel no es firmante, Estados Unidos le hace "claro partícipe del acuerdo": "Es una forma de meter presión a Tel Aviv para que suscriba el memorando".
Y esa presión no solo se aprecia en el acuerdo de paz, sino en declaraciones del propio Donald Trump: "Creo que podría hacerlo mejor. No estoy diciendo que no deban protegerse. Estoy diciendo que cuando dos drones son derribados en el desierto sin daño alguno, no tienes que derribar edificios en Beirut. Podrían comportarse mejor". También, el propio vicepresidente Vance aseguró hace unos días que no era "inteligente" por parte de Israel pelearse con el único aliado que tiene en la zona.
¿Por qué EEUU critica tan abiertamente a Israel? Eduardo y Alba aseguran que es porque saben que son los que van a torpedear cualquier tipo de acercamiento o entendimiento con Irán. Por tanto, "el gran reto que tiene ahora mismo la Administración Trump es conseguir que Netanyahu ceda y permita que se establezca" ese acuerdo.
"No implica que EEUU e Irán vayan a reanudar los ataques entre ellos"
Es cierto que la parte del compromiso para pacificar el frente del Líbano ha fracasado antes de empezar, pero eso no implica necesariamente que Estados Unidos e Irán vayan a reanudar los ataques entre ellos o que no se vayan a poder sentar a negociar en algún momento. De hecho, por cómo funciona la diplomacia, es posible que esas conversaciones ya estén teniendo lugar: "La voluntad ya la han expresado. Ahora depende de si Trump consigue mantener a Israel tranquilo para poder sentarse a la mesa. Está por ver aún, pero la perspectiva no es buena".
Qué incluye el memorando
El Orden Mundial explica que hay que entender que el memorando no es "exactamente" un acuerdo de paz, sino un "acuerdo de entendimiento y de compromiso por la paz". En él, Irán y EEUU se comprometen a cesar las hostilidades y trabajar para conseguir un acuerdo de paz definitivo en un plazo prorrogable de 60 días. Es decir, la siguiente fecha clave sería el 16 de agosto, "pero dudamos mucho que lleguen con un documento definitivo cerrado a ese día, más si tenemos en cuenta que sólo un día después les está costando retomar las negociaciones".
Lo que hace también el memorando es "definir las líneas clave de ese acuerdo de paz": los bloqueos sobre Ormuz, el programa nuclear iraní y las sanciones de Estados Unidos a Irán.
Bloqueo de Ormuz
Los dos países se comprometen, de forma prioritaria, a levantar el doble bloqueo sobre Ormuz, es decir, el que existe en el estrecho por parte de Irán y en el mar de Omán de Estados Unidos al flujo de petróleo iraní. Esto no deja de ser la prioridad para ambos: "es lo que permite acabar con la crisis de hidrocarburos y de inflación que estamos viviendo".
Programa nuclear iraní
En cuanto al programa nuclear, Irán se compromete a no desarrollar o adquirir armamento nuclear. Este es uno de los puntos tal vez más endebles, porque habla de "reafirmar" su compromiso. Algo que ya hizo en 2015 con el acuerdo nuclear.
Sanciones a Irán
Y de la mano con esto, uno de los puntos más interesantes es que Estados Unidos se compromete a levantar progresivamente todas las sanciones sobre Irán y a contribuir a la reconstrucción del país con 300.000 millones de dólares. Es decir, "estaríamos hablando de reintegrar a Irán en el sistema internacional, de levantar el bloqueo comercial y de acceso al sistema SWIFT, de darles acceso a los fondos congelados".
No solo es un compromiso muy amplio, sino que es mucho más ambicioso que acuerdos anteriores como el de 2015. Pero esto no quiere decir que lo vayan a cumplir o que vayan a llegar a un acuerdo final en todos estos puntos: "Pero sí llama la atención que estén sobre la mesa para ser discutidos".
Lo que está claro es que este acuerdo es la "constatación del error y la cagada monumental que cometió Trump en marzo metiéndose en el conflicto con Irán por que sí, ha acabado con el ayatolá y ha desestabilizado el país, pero el régimen de los ayatolás continúa en el poder, la cosa no ha cambiado, tiene a su aliado en la región muy desatado y no lo puede controlar. Además, a nivel interno, ha golpeado a la credibilidad de Trump porque está firmando un acuerdo para volver a donde estaban hace cuatro meses".
"Entender lo del acuerdo de 2015 es importante porque nada de esto hubiera pasado si Trump se hubiera mantenido en ese acuerdo en 2018 porque tendríamos un seguimiento del programa nuclear iraní", concluye Alba.
