El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado el miércoles que el memorando de entendimiento firmado con Irán para poner fin al conflicto había "terminado", y ha añadido que no quería tratar con Teherán.
El acuerdo de alto el fuego provisional firmado entre Washington y Teherán, bajo la mediación de Pakistán, tenía como objetivo ofrecer un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo; sin embargo, las conversaciones indirectas en Qatar concluyeron la semana pasada sin indicios de avance, y el ejército estadounidense lanzó el martes una nueva oleada de ataques contra Irán.
"En mi opinión, esto se ha acabado. No quiero tratar con ellos", ha dicho Trump antes de una cumbre de la OTAN en Ankara, la capital de Turquía.
"Son escoria. Son gente enferma. Están dirigidos por gente enferma", ha añadido junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. "Por lo que a mí respecta, tratar con ellos es simplemente una pérdida de tiempo".
Dejaré que los negociadores sigan hablando si quieren, pero no lo veo claro, no me gusta esta gente
Trump ha continuado añadiendo que Irán ha hecho daño "a su propio pueblo" y que ha "matado a 54.000 personas" por protestar. Ha augurado además que "nadie va a tomar el poder" porque "no tienen armas, y "el otro bando tiene ametralladoras y los están matando", además de que "la prensa no lo reporta".
"Pero son gente mala. Son gente mala. Y francamente, no quiero perder mi tiempo con ellos. Ahora, dejaré que nuestro maravilloso panel, los negociadores sigan hablando si quieren, pero no lo veo claro. No me gusta esta gente", ha abundado el presidente estadounidense.
Nueva escalada de las tensiones
La declaraciones de Trump tienen lugar horas después de que el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) haya anunciado el lanzamiento de "fuertes" ataques contra Irán en respuesta a las "agresiones" iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz, en una nueva escalada de las tensiones en torno a la estratégica vía marítima.
Tras ello, la Guardia Revolucionaria de Irán ha asegurado haber "destruido" 85 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Bahréin y Kuwait, así como derribado un dron tipo MQ-9 "enemigo", en su respuesta militar a los bombardeos, que suponen uno nuevo capítulo de tensiones tras el frágil alto el fuego firmado el 8 de abril.
El martes, Estados Unidos también revocó una licencia que permitía a Irán vender petróleo, después de que tres petroleros fueran alcanzados por proyectiles en el estrecho de Ormuz.
En el marco del acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, el Departamento del Tesoro estadounidense había emitido el 22 de junio una licencia general para permitir la venta de crudo y de productos petroquímicos y derivados del petróleo de origen iraní hasta el 21 de agosto. Al revocar dicha licencia el martes, se concedió a Irán un plazo hasta el 17 de julio para liquidar cualquier transacción pendiente.

