A casi 8.000 kilómetros de España se localiza rápidamente en el mapa Cozumel, una isla paradisiaca del caribe mexicano frente a Playa del Carmen de aguas cristalinas y arena blanca, que alberga una impresionante vida marina.
En Cozumel se encuentra el segundo arrecife de coral más grande del Planeta, después de la Gran Barrera de Coral australiana, del que el oceanógrafo francés Jacques Cousteau quedó completamente prendado. Cousteau llegó a calificar el fondo marino de Cozumel como “el acuario del mundo”.
Un buzo brasileño lidera la necesaria protección del coral en México
Jonathan Ismail Mazzola y su escuela de buceo “Be Diving” son el alma mater de “Be Coral”, un proyecto de protección del coral que va más allá de los arrecifes. Este brasileño de São Paulo, que lleva diez años afincado en las playas del caribe mexicano, asegura que más del 50% del coral de esa zona podría estar agotándose. “Es muy alarmante”, afirma. Y añade que el océano es mucho más que el arrecife, “es lo que mantiene vivo al Planeta, y para que todos vivamos bien en la Tierra tenemos que cuidar el mar”.
“Se trata de que la gente entienda que bucear no es solo hacer burbujas, debemos entender lo que tenemos para poder cuidarlo”
Este proyecto de concienciación medioambiental (“Be Coral”) busca proteger el coral de México, que como en otras muchas zonas del Planeta, va quedándose poco a poco sin oxígeno. Y de ahí la importancia de este tipo de iniciativas.
Según un informe de Lista Roja de la UICN, más del 40% de las especies de coral del mundo se enfrentan a la extinción
Con el proyecto “Be Coral”, sus creadores no solo están intentando concienciar a los buzos de que no lo toquen ni lo arranquen, también organizan jornadas de recogida de plásticos y colillas, limpieza de playas y cenotes, charlas en escuelas y proyección de documentales encaminados a entender la importancia de mantener vivo el océano: el verdadero pulmón del mundo.
