El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando a un ritmo que preocupa a las autoridades sanitarias internacionales. La epidemia acumula ya 4.449 casos confirmados y 2.061 fallecidos, según los últimos datos difundidos por las autoridades congoleñas y recogidos por Europa Press.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido de que la situación sigue siendo especialmente complicada y ha señalado que, si no se consigue cortar la transmisión en los principales focos, el brote podría prolongarse durante meses.
Durante una rueda de prensa tras su reciente visita a la RDC, Tedros ha explicado que la epidemia se ha convertido ya en la segunda más grande de ébola registrada y que su velocidad de expansión hace temer que pueda superar las dimensiones alcanzadas por el gran brote de África Occidental entre 2014 y 2016.
Uno de los problemas principales: la transmisión comunitaria
Una de las principales preocupaciones de la OMS es que una parte importante de las muertes continúa produciéndose fuera de las unidades de tratamiento, en las propias comunidades afectadas. Para la organización, esto apunta a la existencia de cadenas de transmisión que todavía no han sido identificadas.
La estrategia pasa por localizar rápidamente a los casos sospechosos, proporcionarles atención médica y realizar un seguimiento exhaustivo de sus contactos. El objetivo marcado por la OMS es alcanzar al menos un 95% de rastreo de contactos, frente al aproximadamente 80% que se estaría consiguiendo actualmente.
Tedros también ha insistido en la importancia de que las comunidades confíen en los equipos sanitarios. La detección temprana y los entierros seguros son elementos esenciales para evitar nuevos contagios, pero su eficacia depende, según la OMS, de la colaboración de la población local.
Bunia concentra uno de los principales focos de la epidemia
El director de Operaciones de Salud, Emergencias, Alerta y Respuesta de la OMS, Abdirahman Mahamud, ha advertido de que no existe un único comportamiento de la epidemia en todo el territorio. Mientras algunas zonas comienzan a registrar un descenso de los contagios, otras todavía no han alcanzado el pico.
Entre ellas destaca el área metropolitana de Bunia, que la OMS considera el principal foco que debe ser controlado. Mahamud ha advertido de que, mientras no se consiga frenar la transmisión en esta zona, podrían sucederse nuevas oleadas de casos.
Las autoridades sanitarias intentan evitar que el brote alcance una duración similar al anterior gran episodio de ébola en la región, que se prolongó durante más de dos años. El escenario que maneja actualmente la OMS es que la epidemia pueda quedar contenida en los próximos seis meses, aunque existe una posibilidad menos favorable en la que podría extenderse entre nueve y 12 meses.
La OMS pide más camas y personal sanitario
Para acelerar la respuesta, la organización pretende ampliar considerablemente la capacidad asistencial. El objetivo es llegar a 3.000 camas en un plazo de 12 semanas y disponer de tres trabajadores sanitarios por cada paciente.
La magnitud del esfuerzo es considerable: la OMS calcula que serían necesarios miles de profesionales adicionales. Hasta ahora, más de 21.000 trabajadores sanitarios han recibido formación y ya funcionan centros de tratamiento, equipos especializados en entierros seguros, laboratorios y programas de participación comunitaria en las provincias afectadas.
Tedros ha reconocido que se han producido avances importantes, pero ha advertido de que el reto ahora consiste en aplicar estas medidas a una escala y una velocidad suficientes para adelantarse al virus.
Vacunas y tratamientos avanzan en los ensayos
La respuesta sanitaria también se apoya en el desarrollo de vacunas y tratamientos específicos. Hasta el momento, 886 personas se han recuperado, pese a que no existen todavía vacunas ni terapias específicamente diseñadas contra el virus Bundibugyo, responsable de este brote.
Dos vacunas desarrolladas frente a este virus han comenzado los ensayos de seguridad de fase uno en humanos. Paralelamente, otros estudios con animales de una vacuna dirigida contra el virus del ébola Zaire han ofrecido resultados prometedores y han mostrado indicios de protección frente a distintas variantes.
La OMS ha recomendado avanzar hacia un ensayo clínico de fase tres, mientras que el ensayo de tratamientos conocido como "partners", patrocinado por la propia organización, ya ha alcanzado los 100 pacientes.
Otro obstáculo más: la financiación
La capacidad de respuesta también está condicionada por los recursos económicos disponibles. El Plan Continental de Preparación y Respuesta necesita 518 millones de dólares, unos 449 millones de euros, de los que hasta ahora se han desembolsado 264 millones de dólares, alrededor de 229 millones de euros.
Tedros ha reclamado una financiación que llegue a tiempo y que sea suficiente para mantener las operaciones sobre el terreno. A ello se suma la necesidad de garantizar el acceso y la seguridad de los equipos sanitarios en las zonas afectadas, condiciones que considera imprescindibles para poder contener el brote.

