El Gobierno estadounidense anunció este sábado una serie de exenciones arancelarias para smartphones, ordenadores, microprocesadores y otros productos electrónicos que se aplicarán a los gravámenes ordenados el pasado 2 de abril por el presidente Donald Trump.
Las exenciones, publicadas en un boletín de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del país, representan una limitación de los gravámenes al excluir estos productos de dos tipos de aranceles: el arancel del 145% aplicado a China y el arancel base del 10% para casi todos los demás países.
Esta medida podría aliviar el impacto de los aranceles en los consumidores y beneficiar a empresas como Apple, Nvidia y Samsung Electronics, entre otras.
De hecho, se calcula que el 80% de los iPhone que se comercializan en Estados Unidos se fabrican en China, mientras que el otro 20% se producen en India, a pesar de los intentos de Apple orientados a diversificar su cadena de suministro.
¿Por qué recula Trump con estos aranceles?
Asustado porque los iPhone de Apple iban a subir más de 2.000 dólares, Trump ha decidido no incluir los teléfonos móviles, los ordenadores, otros productos electrónicos y los semiconductores entre los artículos que llegan de China y que han sido castigados con unos aranceles totales del 145%.
Esta exclusión no solo se aplica solo a los productos procedentes de Pekín, sino también a la mayoría de los componentes electrónicos que se fabrican alrededor del mundo y se exportan a Estados Unidos. Desde principios de este mes de abril debían pagar un gravamen del 10%.
Este cambio de opinión de Trump es una admisión de que Estados Unidos es incapaz de producir el tipo de tecnología puntera que se necesita en este momento y del daño para muchas multinacionales y a los bolsillos de los estadounidenses de su decisión de imponer los aranceles a sus socios comerciales.
