Mientras la tensión se dispara en el sur de Siria, la respuesta de Israel no se ha hecho esperar. Tras varios días de violencia sectaria en la provincia de Sweida, donde se han registrado cientos de muertos en enfrentamientos entre drusos, beduinos y fuerzas sirias, el Ejército israelí ha ejecutado bombardeos selectivos sobre infraestructuras militares del régimen de Damasco.
Uno de los ataques más simbólicos ha sido dirigido contra la entrada del cuartel general del Estado Mayor en la capital siria, mientras otro objetivo fue un convoy armado que se dirigía hacia el sur del país. "Hemos atacado tanques, lanzacohetes, armas y camionetas cargadas con ametralladoras pesadas en su camino a la zona de Sweida", ha confirmado el Ejército israelí.
Una frontera colapsada
La situación en la frontera ha adquirido tintes caóticos Por un lado, drusos israelís han logrado cruzar hacia un territorio sirio con la intención de socorrer a sus familiares, mientras que grupos drusos del otro lado trataban de acceder a suelo israelí. En una escena poco habitual, ambos grupos lograron reencontrarse en la localidad de Majdal Shams, situada en los Altos del Golán.
A raíz de estos acontecimientos, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lanzó un mensaje contundente.
"El régimen sirio debe dejar tranquilos a los drusos en Sweida y retroceder sus fuerzas. Como aclaramos y avisamos, Israel no abandonará a los drusos en Siria y aplicará la política de desmilitarización que decidimos".
Firmeza ante los hechos
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también mostró firmeza ante los hechos. "Hermanos ciudadanos drusos en Israel, la situación en Sweida es muy grave. El Tsáhal, la Fuerza Aérea y otras fuerzas actúan para salvar a nuestros hermanos drusos y liquidar las bandas del régimen", explicó.
Recomendación a la comunidad drusa para que no cruce la frontera
"Sois ciudadanos israelíes y podéis ser asesinados o secuestrados", advirtió el primer ministro israelí.
Según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, al menos 248 personas han fallecido en Sweida desde el pasado domingo, entre ellas 92 drusos, 28 de ellos civiles, 18 beduinos y 138 miembros de las fuerzas sirias. El mismo organismo ha denunciado ejecuciones sumarias de civiles por parte de tropas leales al régimen.
Todo comenzó con el secuestro de un comerciante druso, que desató una cadena de represalias, enfrentamientos armados y bombardeos en el sur del país. Aunque el régimen de Damasco asegura que sus tropas intervinieron para frenar la violencia, múltiples testigos y organizaciones independientes aseguran que apoyaron abiertamente a los beduinos sunitas.
Siria rechaza la ofensiva Israelí
Desde la presidencia siria, las autoridades han condenado "la intervención extranjera" y exigido la retirada de Israel de la zona de amortiguamiento establecido en el armisticio de 1974. Al mismo tiempo, han prometido abrir una investigación sobre los sucesos ocurridos en Sweida y castigar a los responsables de los ataques, a los que califican de "delictivos e ilegales".
Alto el fuego previo
El propio ministro de defensa sirio, Murhaf Abu Qasra, había anunciado previamente. "Anunciamos un alto el fuego total tras el acuerdo con los líderes y dirigentes de la ciudad. Quienes violen el alto el fuego rendirán cuentas".
Un dilema estratégico para Israel
Israel afronta un momento delicado. Aunque recientemente abrió contactos con el nuevo presidente sirio, Ahmed Al Sharaa, tras la caída de Bashar al Assad en 2024, desconfía profundamente del nuevo régimen, al que desde Tel Aviv definen como "yihadista en traje".
En paralelo, líderes drusos dentro de Israel convocaron este miércoles una huelga nacional para exigir una intervención directa del ejército. "El silencio y la inacción no son posibles", han afirmado en un comunicado, en el que animaban a cruzar la frontera para proteger a sus familiares.

