A fondo

Hungría celebra unas elecciones legislativas en las que Orbán puede perder el poder: "Ya no puede vender prosperidad; solo protección"

El enviado especial de Onda Cero a Budapest, Xavier Colás, analiza la delicada situación del líder europeo más cercano a Trump y Putin, que puede perder el poder después de más de 16 años al frente de Hungría.

Xavier Colás

Madrid |

En Hungría, Viktor Orbán afronta unas nuevas elecciones tras 16 años en el poder, consolidado como uno de los dirigentes más longevos y resistentes de la política europea. De nuevo, ha orientado su campaña hacia la confrontación con enemigos exteriores —Bruselas, Ucrania—, una estrategia con la que busca movilizar a su electorado apelando al miedo y, al mismo tiempo, esquivar una cuestión cada vez más presente en la sociedad húngara: por qué el país ya no funciona como antes.

Porque, si hay algo que Orbán no contempla, es la derrota. Así lo describe el sociólogo Tibor Dessewffy, que compartió con él años de juventud, estudios de Derecho e incluso partidos de fútbol. En su recuerdo permanece intacto el perfil de un competidor feroz: "Siempre ha tenido una determinación absoluta por ganar. Ya entonces, en el campo de fútbol, se veía que era muy inteligente y muy decidido". El sociólogo ha destacado su disposición a ganar a cualquier precio, incluso recurriendo a trampas. "Eso sigue formando parte de su carácter".

Sin embargo, en esta ocasión el contexto no juega a su favor. Más allá del desgaste natural de más de una década y media en el poder, la economía se ha convertido en un factor determinante. Hungría atraviesa un periodo de estancamiento, con pérdida de poder adquisitivo y un deterioro cada vez más evidente de servicios públicos clave como la sanidad o la educación.

Pero en la vida cotidiana de los ciudadanos pesa, sobre todo, el bolsillo. El politólogo András Bíró-Nagy lo explica con claridad: "Por primera vez, Orbán se enfrenta a una campaña electoral sin crecimiento económico que mostrar. En los últimos cuatro años no ha habido desarrollo en el país y eso ha erosionado la confianza de los ciudadanos. Muchos húngaros han dejado de creer que todavía pueda ofrecerles mejoras reales en su vida".

Por primera vez, Orbán se enfrenta a una campaña electoral sin crecimiento económico que mostrar

Un opositor de su línea

Frente a él emerge la figura de Péter Magyar, un opositor procedente del propio entorno del orbanismo. Conservador y, por ello, incómodo para ciertos sectores de la izquierda, ha logrado sin embargo, articular una alternativa creíble y, sobre todo, devolver a una parte del electorado algo que parecía perdido: la esperanza de cambio.

Un obstáculo en el sistema electoral

No obstante, el sistema político húngaro introduce una paradoja significativa: incluso en caso de imponerse en votos, Magyar podría no alcanzar el poder efectivo si no consigue una mayoría suficiente de escaños o si se enfrenta al entramado institucional que Orbán ha consolidado durante años de gobierno.

Aun así, su irrupción ya ha producido un efecto relevante. Ha conseguido que muchos ciudadanos —incluso aquellos que no comparten plenamente su ideología— empiecen a considerar que la derrota de Orbán ya no es una fantasía, sino una posibilidad real.